Entiende el camino de la sonrisa desde sus valores para la vida

¡SONRÍO! Solo una sonrisa me separa del bien-estar

ACEPTAR-PERDONAR-AGRADECER

Los tres pilares que sostienen la vida de la entrenadora de sonrisas en estar bien son: aceptar, perdonar y agradecer. Cada uno de ellos los aprendí en los tres retos que han marcado mi vida: La muerte sobrevenida de mi progenitor, la hemorragia cerebral que sufría mi hija con 11 años y la quiebra de mi proyecto de vida.

Me gusta hablar de retos, no de vicisitudes o dificultades, porque, he entendido que yo no sería lo que soy sin haber vivido esas experiencias. Recuerdo a mi mamá tras mi segundo divorcio (porque han sucedido más líos en mi vida, que los tres que te he enumerado anteriormente) decirme que no me merecía que me pasaran tantas cosas malas.

Yo le escuchaba atentamente, pero no me lamentaba, ni me quejaba, ni victimizaba, simplemente me levantaba y seguía. Allá por el 2017 mi coach y maestro de Chi-Kung en su libro “Explora Mindfulness” me citaba como ejemplo de resiliencia.

El aprendizaje ocurre cuando se nos presenta cualquier obstáculo en la vida. En el caso del éxito, sucede que no aprendemos, simplemente crece nuestro ego, la avaricia y nuestra capacidad de competir, aunque sea con nosotros mismos. Los valores que me han llevado a conectar con una vida de bienestar me los trae las experiencias de vida y el Ho’oponopono que practico en toda circunstancia vital adversa o de éxito.

ACEPTAR

Aprendo a aceptar acompañando a mi padre en el final de su vida, en sus últimos 41 días entre nosotros. Dos años tardo en llorarle, en reconocer que era su tiempo y que se tenía que ir. Un proceso duro de luto, en el que descubro que lo externo no lo puedes controlar. Entiendo que, lo que sí puedes es gestionar cómo te cuentas la historia y cómo gestionas las emociones que te provoca la vivencia.

La aceptación es una sensación tan placentera que en ella se engloba toda la sabiduría acumulada por el ser humano a lo largo de su existencia. Se trata de recibir como un animal más de la creación, lo que nos es dado desde el amor.

Se trata de aceptar nuestras limitaciones como criaturas humanas que somos. Se trata de dar cuidado a nuestro cuerpo físico. Se trata de despertar al sentir sin más. Se trata de abrazar cada aliento de humanidad que se nos presenta a cada instante.

PERDONAR

El Perdón a mi misma, lo aprendo durante la quiebra de mi primer emprendimiento que logro remontar, sobrevivir y reinventar, aún hoy vivo de la revista vaguada.es

El proceso del perdón tiene mucho que ver con la culpa, con el juzgar y el orgullo.

Es algo bastante complejo y que nos cuesta mucho ejecutar, eso sí, es como todo en la vida, cuestión de hacer el primer perdón, luego entrenar mucho y después viene todo rodado.

La quiebra de mi negocio me enseñó a perdonarme y a perdonar a todos los que habían colaborado en que mi sueño casi se fuera al traste. Se nos da muy bien a los seres humanos “echar balones fuera” y culpar a los demás. ¡Dejémonos de culpas! Asumamos responsabilidades.

¿Sabes qué? Que al final “no pasa nada” .Deja tu orgullo atrás, reconoce tu error y perdónate y a los demás, eso te hará sentir fenomenal. Recuerda además, que la ira, el odio y demás emociones negativas producen cortisol (aumenta la presión arterial que provoca enfermedades crónicas del corazón, infartos y problemas cardio y cerebro vascular). Niveles altos de cortisol provocan insomnio y más aún lograr un sueño profundo. También se libera Noradrenalina (hormona que aumenta la presión arterial y el ritmo cardíaco) y Dopamina, al mismo tiempo que Glutamato y se da una disminución de los niveles de Serotonina y Vasopresina.

Tu decides si te quedas ahí con “todo tu orgullo” y tu movida anti-perdón. El desarrollo del perdón también lleva a la empatía, a ponerte en los zapatos del otro, pregúntate siempre, si lo que no perdonas del otro lo hizo consciente o inconscientemente, incluso, pregúntate si ha reparado siquiera en que estás molesto por su comportamiento.

AGRADECER

La experiencia que me trae el agradecimiento es la hemorragia cerebral que sufre mi hija con 11 años, sin secuelas, sin disminución de sus capacidades. Descubrieron en el proceso que le falta la arteria cerebral media en su cerebro, lleva una vida normal y de nuevo, ¡no pasa nada! Siempre me he preguntado, si el que me dejaran permanecer con ella en la UCI y que le contara la historia de “la niña con un cerebro diferente” repercutió en su salvación.

Doy gracias por todo, nada más despertar, por el agua calentita con la que me ducho, por tener un techo, por mi mamá, por mi hija, por el trabajo, por mi quiebra, por las enfermedades… Agradezco cualquier señal de vida que me trae Dios, el Universo, Mahoma, la Fuente. ¡Llámalo como quieras!

Lo contrario de agradecer es la queja, el victimismo, el desagradecimiento y el sufrimiento. ¡Vaya plan! estar todo el santo día poniendo foco en lo malo que nos pasa, sin reparar que ¡todos los días sale sol chipirón! Y que existe la alegría de vivir. Esto también tiene su explicación científica. La función principal del cerebro es trabajar en nuestra supervivencia, de cuidar de nosotros. Es muy vago en los temas de felicidad. Aprende a transformar el archivo de tus experiencias con recuerdos sanos y que no generen miedos innecesarios.

El ser humano tiene la manía de creer que por ser la ¿especie más evolucionada? Tiene el derecho a que todo le sea dado porqué sí. Vamos a tomar un poco de conciencia y saber reconocer y agradecer todo lo que tenemos. Te invito a no empeñarte en buscar lo que te falta o lo que tienen los otros y te mueres de la envidia.

El camino en alegría de agradecimiento se pasa mejor. Esto solo es posible cuando estamos encantados de conocernos, superamos barreras de lo que nos separa de lo que queremos, dejamos de interpretar lo que quieren los demás y les preguntamos. Ocurre cuando dejamos atrás los “tengo que” y los “y si hubiera”

El agradecimiento también está vinculado a la solidaridad. La Neurociencia nos dice: “No es que las personas felices sean agradecidas. Son las personas agradecidas las que son felices”

“Núcleo Accubens”, sistema responsable de las sensaciones de bienestar y placer en nuestro cuerpo. La dopamina (neurotransmisor del placer) se libera al ver que recibimos un reconocimiento y lo agradecemos, también, se libera la hormona “oxitocina” que estimula el afecto, la tranquilidad; reduce la ansiedad, el miedo y la fobia.

La gratitud conlleva vivir en niveles elevados de emociones positivas, vitalidad y satisfacción con la vida. Solo puede ser construida por nuestro pensamiento, nos ayuda a controlar los estados mentales tóxicos e innecesarios.

Un último consejo que nos trae la neurociencia y deseo te sirvan. El cerebro no sabe gestionar dos emociones a la vez. Por lo que tú eliges si te posicionas en modo positivo o negativo. Ya ves que todo lo que te hace sentir bien, tiene que ver con la mirada positiva de la vida.

Eva Robles
Entrenadora de Sonrisas
Tel. 656 191 870
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