DIA 13: EL PRIMER AMOR DE CHAYANNE


No se si os conté que este blog en realidad iba a ser una novela. Pero, como nunca sacaba tiempo para escribir, pues me decidí a hacerlo por este sistema que me obligaba a escribir todos los días un relato. Cuando estaba preparando el material para la novela, por supuesto que navegué e investigué por ahí, a ver si había algún relato sobre “el primer amor”, y bueno encontré poemas, encontré canciones, encontré ensayos, como magnífico de Espido Freire. Pero, como novela en sí que contara, historias de primeros amores no encontré ninguna. Y menos, 365 historias como me he propuesto yo.

Hoy tengo que corregir la edición de diciembre de Vaguada, que está a punto de salir. Y estoy realmente agotada. Así es que me buscado a un sustituto que en su día compuso una canción al primer amor, Chayanne. Os lo presto de parte de él. No tiene desperdicio.

Y sale la luna
La nostalgia del ayer
Me trae, tu inocente desnudez
Y el temblor de tu piel
Turba mis sueños
Como la primera vez
Dos niños sin maldad
Pretendiendo jugar
Descubrieron la verdad

Fuiste mi primer amor tú
Tu primer amor yo
Son las cosas de la vida
Un secreto entre dos
Lo que el viento se llevó
Con el tiempo volvió

Mi primer amor tú
Tu primer amor yo

Y noche tras noche
Corazón con corazón
Tu cuerpo brilla y entra en mí
Y me llena de luz
Como aquel día
Que tiritando de pasión
Dos niños nada mas
Que queriendo jugará
Descubrieron la verdad

Quizás jamás
Podré volver a tenerte
Pero aquel amor vivirá siempre
En nuestras mentes

Y sale la luna
La nostalgia del ayer
Me trae, tu inocente desnudez
Y el temblor de tu piel
Turba mis sueños
Como la primera vez
Dos niños sin maldad
Pretendiendo jugar
Descubrieron la verdad

Fuiste mi primer amor tú
Tu primer amor yo
Son las cosas de la vida
Un secreto entre dos
Lo que el viento se llevó
Con el tiempo volvió

Y noche tras noche
Corazón con corazón
Tu cuerpo brilla y entra en mí
Y me llena de luz
Como aquel día
Que tiritando de pasión
Dos niños nada mas
Que queriendo jugará
Descubrieron la verdad

Fuiste mi primer amor, tú
Tu primer amor, yo
Son las cosas de la vida
Un secreto entre dos
Lo que el viento se llevó
Con el tiempo volvió

Quizás jamás
Podré volver a tenerte
Pero aquel amor vivirá siempre
En nuestras mentes

Tú yo, yo tú
Son las cosas de la vida.

Anuncios

DIA 12: El banco del parque…


Ya me acerco al medio mes escribiendo todos los días en el blog, todavía no me lo puedo creer, es un ejercicio genial de autodisciplina, para no dejar pasar ni un solo día de mi vida haciendo lo que más gusta en este mundo que es contar historias.

Ahí va al decimoquinta.

Vivir en Londrés para ella siempre había resultado árduo complicado. W, era una chica extrovertida, simpática, de gustos extravagantes… y eso casaba perfectamente con la ciudad. Pero, el gris plomizo y el clima lluvioso que la acompañaba todas las mañanas, no compartía su sonrisa delineada en rojo todas las mañanas. Para colmo de males, su destino se vió truncando por los problemas familiares, entre todos, nunca la habían dejado ser ella misma.

Estudió la carrera familar, derecho, en la Universidad de Londres, como mandó papá, se ocupaba de preparar todas las reuniones del buffete familiar para ir practicando el sagrado oficio heredado desde hacía ya tres generaciones. Luego, ayudar a mami con el te de todos los lunes, miércoles y viernes, del club de bridge. La diferencia de edad con su hermana pequeña hacía que sus padres, literalmente se desentendieran de ella, W hacía todos los días los deberes, la llevaba al parque, más que hermana, parecía su madre. El único momento del día que era tan especial, e inevitable, era cuando iba a la cocina de baldosas negras y blancas, con sartenes de latón colgadas de la isla roja ubicada en el centro y gritaba: “Troy, llegó la hora de tu paseo”. Era un samoyedo espectacularmente grande, zalamero, suave y gordito. No era de raza completa, tenía alguna que otra mezcla, porque el día que W decidió tener un perro, se fue a la perrera a ver a que precioso cachorro salvaba del sacrificio.

Y de pronto un día, la rutina se rompió. El destino gris al que W se veía sometia a asumir cambió derepente. El buffete familiar ampliaba horizontes, se abría oficina en Brighton, por imperativo paternal, y adivinen a quién le tocaba irse para allá para ir abriendo camino. W, aceptó siempre y cuando Troy fuera con ella.

Le alquilaron un pequeño cotage a la afueras de Brighton, una bicicleta como transporte y el encargo de ir buscando una oficina adecuada para el prestigio de la firma, los muebles, el equipo humano e ir aclimatándose a la ciudad. Nunca se había sentido tan sola, el día se hacía eterno, se dio cuenta de la cantidad de horas, minutos, segundos que tiene un día cuando tienes tanto tiempo sin pautas horarias prefijadas y obligaciones que realizar.

Madrugaba mucho, tomaba un te, cogía la bici y con Troy se iba a descubrir la playa, el bosque que rodeaba a su nueva casa… Un día que pasaba por el parque un viejo banco le llamo la atención, al principio no supo porqué, pero necesitaba acercarse a él. De pronto descubrió un corazón tallado en el respaldo, era… tan profundo, y tenía unas iniciales grabadas con una letra tan bonita… “M – W”. Nunca había tenido tiempo de pensar en el amor, había tenido una vida tan ocupada que nunca se había planteado el conocer a alguien, enamorarse, sentir, llorar, amar… siempre estudiando, trabajando, ayudando… dando. Jamás había recibido. Troy empezó a ladrar y la despertó de su ensoñación.

Los ladridos de Troy iban en aumento, un caniche enorme se avalanzaba sobre ellos sin ninguna pausa, arrolló a Troy y a W. Estaba muy nervioso, excitado e incontrolable. En décimas de segundo apareció un muchacho en chandal, agitando la correa del caniche y gritando “tranquila, Perl, tranquila”. Pero, nada podía detenerla, no hacía más que lamer a W la cara como loca, de incitar a Troy a jugar, que no paraba de ladrar defendiendo a su dueña. Todo un caos. Y en medio, una mirada, como pudo W, se deshizo de Perl, y sus ojos se encontraron con los de M. Los minutos pasaban y ellos no podían dejar de mirarse.

Tras el gran lío organizado por los dos canes, W y M siguieron mirándose y no cruzaron palabra. Ella cogió su bicicleta y regresó a su casa. Su cabeza daba vueltas permanéntemente a la escena, y vueltas y vueltas y más vueltas, hasta el punto de rozar la locura. Se vistió y se fue a la cita con un futuro pasante para el buffete que tenía que montar para su padre. Ella con la carrera recién acabada sería la encargada de seleccionar el personal, menuda responsabilidad, pero, así las gastaba su padre.

Cuando cruzó el umbral de la sala de visitas del buffete no daba crédito a lo que vió. Era el muchacho del parque, el de la caniche, ¡Dios mío!, ahora si que tendría que hablar, ¡claro! la entrevista. Era él, el pasante, Gladis la había llamado por teléfono y la había comunicado que ya la estaban esperando.

Los minutos que habían pasado mirándose, se convirtieron en horas, en días, en semanas… se hicieron uña y carne. W acababa de conocer el amor. Entre los dos completaron el equipo y buffete se puso en marcha en menos de dos meses. W irradiaba felicidad, eficacia, no daba crédito lo iban que iban las cosas. Entonces llamaron de Londres, su padre la reclamaba inmeditamente, W olía los problemas, se despidió de M, y le dijo que volvería esa misma noche. “Si no voy hoy mismo, a mi padre le da un infarto”.

La mañana en el buffete de Londres resultó agotadora, estresante… y de pronto sonó el teléfono, era para W, de Brighton, pensó “no puede pasar sin mi ni una mañana”. Era Gladis con malas noticias, un terrible accidente había sucedido, M había muerto, mala suerte, acompañaba a un cliente a la firma de un contrato y para salvarle del golpe, M viró y… desenlace fatal.

Hoy W vive en Brighton, cuidando de Perl y Troy. Todos los días va al banco a acariciar las endiduras de esas siglas talladas y ese corazón premonitorio, del que a veces le parece que brota sangre. Nunco supo si las siglas W-M allí dibujadas fueron alguna vez de ellos, pero, decidió quedárselas para sí. A W le gusta pensar que alguien las talló por ellos antes de conocerse, estaba escrito que se encontrarían. No ha vuelto a amar a nadie, solo a sus perros.

DIA 11: ANA GARCIA OBREGON


No es que la Obregón me haya concedido una entrevista en exclusiva para “prestarme su primer amor”, no, que va. Es que el otro día salió en la tele en el programa de la Campos, “Que tiempo tan feliz” y tras tres horas de programa interrogándola todos los invitados, me veo en la facultad de “robar” el primer o al menos, el amor más importante para Ana. Y si no acierto, pues, el blog es público y le invito a verter un comentario cuando quiera. (¿os imagináis que esto llegara a sus oídos?) ¡qué ilusión si sucediese!.

Parece ser que el primero, intuyo que sería el de Miguel Bosé, porque tanto por un lado, como por el otro, reconocen que se enamoraron como dos tortolitos y recuerdan ese momento como el más feliz de sus vidas, ese primer amor inexperto, inocente, lleno de ternura y pasión. Luego tuvo otros novios, que todos sabemos más o menos, como Lecquio, Jorge Juste… u otros que nadie conocemos y la prensa no habra logrado descubrir.

Incluso se habló de los amores que han querido “colocarle” como Julio Iglesias, que como dijo ella en el programa jamás, que era como su padre, que la acogió durante dos años en Miami, como favor a su padre, para que cuidara de ella. Los couchés rosas, también le asignaron a  “Paquirri” y “Severiano Ballesteros”, cosa que ella negó en rotundo. Hasta el príncipe Alberto de Mónaco de Mónaco. Vamos, que ¡se partía de la risa!.

Pero, llegó el momento de recordar a una persona que pasó por su vida, alguien muy especial que hizo que Ana se derrumbara por completo, no era capaz de articular palabra y las lágrimas recorrieron su rostro, a punto de arrastrar rimel y maquillaje sin compasión.

Y me quedo para mi blog y para todos los que me seguís, con una frase que dijo, que fue la que me determinó a guardarle a Ana un rinconcito aquí. “CUANDO DOS CORAZONES SE ENCUENTRAN, ES PARA SIEMPRE”, y yo añado: “si ese corazón se aleja de tu lado ya nada es igual, la vida sigue… pero, ya nada será igual”.

Nos contó algo así: “Conocí a Fernando Martín en una fiesta privada que dió Julio Iglesias en su casa a la Selección de Baloncesto en honor a la medalla de plata olímpica que habían logrado. Julio le dijo que se escondiera en una habitación y ella desde allí “le vió” y ya nada fue igual, según contó, “mi mundo comenzó a girar en torno a él, lo dejé todo en Miami, todos los proyectos, me vine a España dispuesta a pasar el resto de mi vida junto a Fernando. El pidió que nos presentaran y…”, ya no pudo seguir hablando, una pena inmensa la invadió y no pudo continuar.

Se veían a escondidas en Madrid y cuando la prensa lo descubre Fernando no aguanta la presión y lo tienen que dejar. Justo cuando andaban buscando volver, porque no podían pasar el uno sin el otro, el desenlace fatal que todos conocemos. Fernando nos dejó, todos le admiramos y se nos fue una gran persona, un deportista excepcional. Pero, para Ana, fue peor.

Algunos que les conocían, cuentan que Fernando conducía para ir a ver a Ana, cuando ocurrió el accidente. No lo se, pero tampoco importa, porque ya nadie lo puede saber. Me quedo con la frase de Ana “cuando encuentras a tu corazón, ya no hay otro en el mundo… una vez que llega el amor es para siempre”.

Le deseo a Ana que encuentre otro corazón que le de al menos un pedacito de plenitud como la que reconoció le dió Fernado. Mientras su corazón, su amor, su vida, se reflejan en su “Gran Amor: su hijo”.

DIA 10: La natación sincronizada


Esta es la historia de mi amiga S2. Es un poco escueta, la verdad y no sabía si contarla, pero, más adelante haré un análisis del porqué resuelve S tan rápido la circunstancia.

S2, ¿me cuentas tu primer amor?. “Ups, qué fácil, era waterpolista… claro… yo natación sincronizada, él waterpolista”. No podía ser de otra manera. Pero, no me cuentas más, ¿sentiste algo especial la primera vez que le viste?, ¿por qué él y no otro de los waterpolistas?…

“La verdad es que realmente no sé qué me hizo fijarme en él, si sé que me atraía físicamente, por eso del cuerpazo del nadador, pero vamos los otros estaban poco más o menos, no sé, nunca me lo he preguntado”. Y bueno, ¿durásteis mucho?, “no lo recuerdo, unos meses?”, y ¿por qué lo dejásteis?. “Está claro, lanzaba muchos balones fuera”.

Y se acabó la historia de S2. Seguro que os recordará a la historia de S, del segundo día, debe ser el nombre el que las hace ser de esa manera. Yo, la verdad es que aún me estoy recuperando de su contestación. Ninguna pincelada romántica en su respuesta. Pero, es que hay que entender a la mujer, se acaba de separar, y está un poco resentida de la vida, buscando… ¿amor?, no, por favor, está en una etapa de desencantamiento, ¿sexo?, por supuesto.

Es por esto que este relato me da pie a una reflexión y no a moraleja. Cuando pregunto a mis víctimas por el primer amor, la reacción tiene dos caras: la faz romántica y la sexual. Es decir, a unos les da por pensar cuando les empezaron a circular las mariposas por el estómago y se volvieron medio subnormales porque no podían dejar de pensar en la persona que acababan de conocer. Y otros, empiezan a fruncir el ceño, mueven la cabeza o una mano nerviosos y ponen mirada de interesantes, sé positivamente que me voy a encontrar con un relato sexual, ya que confunden el primer amor, con el primer “polvo”. Bueno, a lo mejor no lo confunden, sino que lo funden, a quizás no se han enamorado todavía “por primera vez” de verdad.

Porque, todavía no os voy a contar mi primer amor, lo que si os puedo decir es que yo si he sentido el primer amor, y no en el plano sexual, sino en el plano espiritual que trato de recoger en este blog.

P.D: Ayer tanto disculparme por la hora, y resulta que el blog va con una hora de retraso y lo subí a tiempo y en su día.

DIA 9: J, EL NUEVE


PERDÓN PERDÓN PERDÓN.

Me he retrasado más de 20 minutos, hoy es el décimo día, ya que han pasado las 12 de la noche, y claro no puedo engañar al blog, porque tiene la horrible manía de poner la fecha siempre a mis publicaciones. Bueno, yo me comprometí a un amor por día, NO A UN AMOR AL DÍA. ¿verdad? sé que sabréis perdonarme. Seguro, sino, ya está, ya lo tengo; son las 12 las 11 en Canarias, je, je… me imaginaré pues que estoy en esa fantástica isla.

Bueno, ahí va, este día va dedicado al amor de mi vida. ¡Que no!, que ya lo se, hasta el final no revelaré mi primer gran amor. Bueno, Eva cáyate, que al final la lías… Nueva modalidad, este texto está escrito por mi propia victima, J. Solo me he permitido poner una coma aquí, poner un punto allá.

“Una cosa es el primer amor y otra muy distinta cuando sientes la llamada del amor. Mi primer amor, el que yo siempre recuerdo y siempre recordaré no es físico sino espiritual, de corazón, de ilusiones, de esperanzas, pero sobre todo un amor que aún perdura y creo que me acompañará toda mi vida, por lo menos eso espero.

La conocí con muy poco edad creo recordar que con 2 o 3 añitos, creo vagamente recordar que la primera era, grande gorda y con muchos colores, y fue en la fría sala de un fotógrafo de los de antes. La segunda, que recuerdo, era de plástico duro y simulaba a una de buena calidad…, y por fin, la tercera fue la profesional de verdad.

Sucedió en el colegio la víspera de Navidad, (que por cierto, recuerdo que nos hacian ir hasta los sábados por la mañana a clase) fijaros si soy mayor, bueno, pero, vuelvo al relato de la profesional. Era un concurso y lo ganaría el chico que vendiese mas papeletas de lotería. Puse a toda mi familia a vender, a mis padres, tíos, mis amigos,  los vecinos, yo… tenía que ser MÍA. El resultado fue aplastante, gané por goleada, y ¡por fin! la vi, venía envuelta en una red, era de reglamento, con gajos rojos y blancos (cosa que me jodió y me jode bastante la verdad), pero era mi primer amor y me sentía orgulloso y me fui jugando a mi casa con ella, tratándola con cariño, con amor, con ternura como he intentado tratar a todas las que he tenido todos los domingos, y todos los martes, miércoles, jueves y viernes,de mi vida hasta los 34 años. Fue entonces cuando decidimos que nuestro amor no podía ser ya tan a diario, que nos teníamos que dejar de ver tanto, que nos amaríamos algunos, jueves o algún domingo. La convencí que los domingos eran sagrados que la quería ver durante toda mi vida, y eso hasta ahora siempre lo cumplimos a raja tabla, aunque ya no es profesional y las fuerzas ya no me acompañan como antes, yo sigo ahí con ella, todos los domingos con ella…

La sigo dando cariño, ternura amor, aunque ya no tengo tanta fuerza, puntería y destreza para tocarla como antes, otros vienen con el ímpetu de la juventud  y llegan incluso a maltratarla. Pero, yo sigo en mi compromiso de darla todo mi amor, cariño y ternura hasta el resto de mis días… Si a alguien he ofendido, pedir perdón y si de alguien consigo su atención o comentario pues agradecérselo de antemano, quizás aparezca en un día de esos 365 de este blog. No podía despedir estas letras sin agradecer públicamente a mi gran primer amor: Gracias gorda por todo lo que me has dado y me das…

…cada vez que te encaro, te disparo y te impulso hasta la portería y los dos gritamos GOL”.

DIA 8: Mi amor platónico


No se porqué me da, que está va a ser una tónica que se repetirá a lo largo de mucho de los primeros amores que relataré. ¿Por qué esta hipótesis?, porque el amor que no culmina o no se materializa, es decir el platónico, es tan idílico, tan limpio, tan etéreo… que permanece anclado en nuestra memoria para siempre.

Es el caso del primer amor de O, mi siguiente gran amiga. Por casualidad, ha caído en el día 8, número al cual rindo pleitesía por la filosofía Fen Shui, significando la fortuna y es por ello que creo que O es afortunada por el gran amor que guarda en su recuerdo. Ella descubrió mariposas en su estómago, sintió su corazón volar cada vez que el pasaba por su lado, se enamoró hasta la muerte, pero, nunca jamás se atrevió a confesárselo.

O, me lo contó en un cierre, ¿qué tendrán los cierres que dan píe a la confesión de la íntimidad?. Ella siempre me había dicho que al único hombre que había conocido era su novio, que luego fue marido. Pero, de pronto un día sale en un cierre un nombre y a O se le escapa un hondo suspiro. La miro. Me mira. Y me dice, “sí. Creo que hoy le volví a ver, fue esta tarde, cuando salí a comprar las patatas fritas, pero como siempre, no me he atrevido ni a saludarle”.

Pero, O, ¿el te conoce?. O, me contesta, yo creo que sí, pero, ni lo se… no estoy 100 % segura.

A lo largo de su vida le había encontrado en las situaciones más inverosímiles que te puedas llegar a imaginar. No sabía ni tan siquiera, si se había fijado alguna vez en ella, pero, esos fugaces instantes le llevaron a ella a construir una gran fábula alrededor de estos encuentros. Pero, ¿cómo no plantearse si esa persona hubiera sido el compañero de su vida?. “Cada una de las veces que me he cruzado con él, me he quedado totalmente paralizada, extasiada, anonadada… es una sensación de idiotez extremadamente embriagadora, porque se me queda anclada hasta en el último poro de la piel”.

Y la otra gran pregunta, ¿por qué el destino se lo ha puesto ahí a su alcance tantas veces?. Es un poco para desesperarse, pero a la vez tan bello. Me recuerda a la canción de “TE VI”, “yo no buscaba a nadie y te vi”. Entre la multitud, entre la masa, en cualquier lugar, en cualquier circunstancia.

Y ahí está, ahí queda sin respuesta, sin argumento… sin ningún compromiso, ni promesa… Un “te vi”, y tu no a mi, quizás…

Moraleja: Si algún día O, decide buscarle y confesarle sus sentimientos, prometo contároslo a todos. Aunque creo que no llegará a suceder nunca, porque se rompería la magia que abriga la incertidumbre.

¡Hasta mañana!

DIA 7: Un primer amor de película…


Estoy muerta, el trabajo me supera, mañana una convocatoria a medios brutal con más de 35 periodistas acreditados hasta hoy, que además como todo lo dejan para última hora, seguro que mañana confirma alguien más. Me apuesto lo que quieras. Y no solo eso, sino que he ido a una ponencia sobre medio ambiente y SRC, he visitado 2 agencias de publicidad, y por la tarde he asistido a unos premios, además de revisar el mail del periódico, que tiene una media de 170 mails diarios, pues eso… un no parar.

Sin embargo, a pesar del cansancio agobiante que me abruma, estaba deseando llegar a casa para cumplir con mi objetivo: un primer amor por día. Hoy, he estado hablando con una buena amiga mía escritora, y me ha dicho que 365 primeros amores, va a ser mucha tela. Pero, yo creo que no. Con lo que me gusta escribir, y encima este blog que me me pica mogollón, no creo que abandone en la lucha.

Bueno, ahí va el séptimo amor.

Imagínense una adolescente, “C”, que se va a EEUU, a estudiar  COU (de entonces), pero, que además va obligada. “Yo tenía mi vida, mis amigos, ¡Dios mío!, ¿cómo iba a vivir sin mi pandilla?… me negué en rotundo, pero dió igual, mis padres ya habían reservado la plaza, mi madre hizo la maleta a primeros de septiembre, me montaron en el avión y allí que me plantaron. La familia de acogida era encantadora, pero a mi me daba igual. Yo estaba contra todo. Y ¿qué hice?, me encerré en mi cuarto y me declaré en rigurosa huelga de hambre”.

Pero, parece ser que el estómago de C la obligó a suspender la primera medida de coacción, bajó a la cocina de la casa y suspendió la segunda para compartir la cena con su nueva familia, sus tripas habían ganado la batalla de la rebeldía. Al día siguiente comenzaba el curso, el primero de un gran año de sufrimiento, como ella pensaba que iba a ser.

Pero, no fue así… “lo peor de todo es que no entendía absolutamente nada, yo hablaba inglés perfectamente, pero, a los americanos no les entendía nada de nada, creía que me iba a volver loca, para colmo de males mi novio de Madrid, me dejó, y encima ¡por teléfono!, la indignación me asaltó de lleno, me sentía tan sola, tan triste, tan infeliz… era una sensación terrible… cuando llegaba del instituto, cenaba y me iba a dormir directamente, mis amigos al principio me llamaban casi todos los días, pero poco a poco el teléfono dejó de sonar, y yo cada vez me sentía más sola. La idea de todos los meses que me quedaban en ese estúpido país me agobiaban hasta lo impensable”.

El milagro llegó a los dos meses de estancia en su nuevo hogar, las chicas de la casa la invitan a una Fiesta en casa de una compañera del colegio, en la tradicional Fiesta de Holloween. No llega al punto de disfrazarse como sus amigas y todos los que estaban en la fiesta, pero decide salir y abandonar su encierro voluntario.

“Llegamos a la casa y todo el mundo estaba disfrazado, cogí una Coca-Cola y de pronto alguien me tocó el hombro, me giré, y ahí estaba él, se me heló todo el cuerpo, me quedé paralizada y comencé a hablar un perfecto inglés con acento americano incluído, que ni yo misma daba crédito… él tampoco iba disfrazado y por eso llamaba mi atención. Era perfecto, guapísimo, inteligentísimo, todo ísísimo… algo increíble. Desde el día que nos conocimos en la Fiesta ya no volvimos a separarnos nunca, estábamos siempre juntos. Iba a mi mismo instituto, y nunca había reparado en él. A partir de la Fiesta, ya nunca más nos separamos”.

Hasta junio C vivió una historia de amor de película, pero el tiempo no para, no se detiene… y el final de curso llegó. C volvía a España, con su perfecto inglés, el curso aprobado y el corazón roto. Y ya en España de vuelta a empezar… se encerró en su habitación y se declaró en huelga de hambre.

Aún hoy  llora cuando recuerda el viaje de vuelta de EEUU. La última vez que hablé con ella, andaba buscando a su primer amor desesperada por las redes sociales, ni el tiempo, ni la distancia, han podido con el primer y único amor de C.

DIA 6: La tapia del colegio de El Escorial…


No es fácil ponerte frente a alguien, sino existe claro, una gran confianza, y soltarle así sin más, “¿me cuentas tu primer amor?”. Pues claro que no, es por eso que el reto que me propuesto es complicado. Me he metido en un buen fregao la verdad. Aunque cómo todo en la vida, seguro que si pongo empeño lo conseguiré, 365 historias de primeros amores, ¡guau! suena genial, llevo 6 y 1 comentario. No está mal, mañana ya hará una semana que comencé mi aventura “blogiana”.

Bueno, que me enrollo como las persianas… Os decía yo que esto de llegar al primero que te cruzas y preguntarle por su primer amor pues no es muy normal, pero, ¿quién dijo que yo soy normal?, que no hombre, que no, que no he hecho eso nunca. Eso, sí que el arma del anonimato, tiene mucha fuerza. Solo tienes que decir: “lo voy a contar, sin decir tu nombre, y además, seguro que vas a reconocer tu historia, ¿no te gustaría compartir con el resto del mundo tu primer amor?. Y todos caen al final. Luego “tuneo” un poco el relato y adelante. Todas las historias son reales. Ahí va la de la tapia del Colegio de El Escorial.

Anónimo el amante, anónima la amada. Jamás se encontraron, jamás se reunieron, jamás se tocaron, jamás se rozaron… Pero, él nunca podrá olvidar salir todos los días de su colegio en  El Escorial, el de niños, que antes los centros educativos privados no eran ninguno mixto e ir corriendo hasta perder el aliento para asomarse a la tapia del colegio de las niñas.

“Trepaba a hurtadillas, asiéndome a las piedras, hasta que alcanzaba mi rama, la que todos los días me esperaba, para poder asirme y sacar mi cabecita por encima de la tapia del colegio de las chicas. Y allí estaba siempre todos los días, con los brazos detrás, la cartera marrón de piel colgada en la espalda, sus trenzas rubias, sus lazos cada día de un color… y en fila, preparada para salir con el resto de las niñas de su clase, para volver a casa.

Y yo, la seguía con la mirada caminando hacia la puerta y veía cómo se alejaba poco a poco, unos días se perdía entre la niebla, otros un rayo de sol me deslumbraba su visión, otros el agua de la lluvia mojaba mis ojos y la veía entre-aguas. Pero, siempre era la misma escena. Ella en fila, de las últimas, con lo cual el ángulo de visión me pillaba de frente. Y luego, comenzaba a caminar y la veía de perfil, era perfecta, y al fin, de espaldas… y… se fue.

Todos los días cuando bajaba por la ladera para ir a la tapia, pensaba cambiarla por la puerta del colegio. Pensaba en armarme de valor,  ponerme delante de ella, y gritarla, que la quería, que era la más bella, la más impresionante… que era la mujer de mi vida. Pero, el simple hecho de pensar en la puerta me hacía temblar, se me ponía un impresionante nudo en la boca del estómago y pensaba, mañana iré a la puerta. Y me lo prometía a mi mismo, pero, siempre acababa en la tapia.

Y así, todo el curso, y llegó el final, el último día, las vacaciones comenzaban ya. Mis compañeros me dijeron si me iba de fiesta con ellos a celebrar el final del curso, y ni les escuché, estaba decidido, era mi última oportunidad, ella podría irse, cambiarse de colegio, qué se yo. Tenía que contarle de la existencia de mi amor verdadero.

Apresurado tome mi piedra, mi rama y mi muro… para despedirme de este ritual absurdo que había llenado todo mi curso escolar. Sería la última vez que lo haría, la próxima vez me plantaría directamente en la puerta y ella me estaría esperando, partícipe de mi amor verdadero. Y en esto, que estaba yo pensando y ya arriba en mi situación de altura aventajada, me fijo en la fila y no la veo, no puede ser, quizás se haya soltado las trenzas, y por eso no la reconozco, o quizás la hayan puesto al principio de la fila, o quizás se haya puesto enferma, o quizás… no… haya venido.

Nunca volví a verla, nadie supo darme referencias en el pueblo, las de su clase eran muy mayores y me daba vergüenza preguntar. Pero, cada día de mi vida, sigo viéndola en la fila, esperando para salir del colegio, atravesar el muro que siempre nos separó y nos separará siempre, porque nunca nos llegamos a conocer. Y hoy en día, todavía, cuando paso por la puerta del colegio de las niñas de El Escorial, se me pone un nudo en el estómago y me lamento por mi falta de arrojo, de atrevimiento, de sinceridad para con ella, ni tan siquiera, nunca, llegué a saber su nombre”.

Moraleja: Las oportunidades solo pasan una vez en la vida… no las dejes escapar. Y otra enseñanza de esta historia, no siempre “los demás” saben de tus acciones, de tus pensamientos, de tus ideas. Si quieres que los demás sepan lo que piensas, ya sabes… hay que contárselo.

DIA 5: Lo son todos…


Increíble, pero cierto, mi hija, contestó esto a mi pregunta de siempre… ¿Me cuentas tu primer amor?, para relatarlo en mi blog, y eso… me dice: “lo son todos…”. Y yo la contestó, pero ¿y el Percebeiro?. Al que yo tenía por su novio, digo tenía, porque empiezan a salir “o quedar” como dicen ellos, y luego lo dejan, y así andan.

Pero, hija, que ya ha sobrepasado la edad de la niña bonita, anda enamorándose hasta de las farolas por las que pasa. Para ella, su primer amor, lo son todos… categóricamente definido y sin más.

“Realmente, mamá, me dice, yo soy la que decide con quién me quedo”, ellos solo esperan a que nosotras digamos adelante o atrás. Son un poco simples, la verdad”. Y es que tiene a uno enamoradito de ella, y dice que no puede ser,  que es su amigo, y que no hay que confundir. Y además, me dice, “pero, mamá si por donde paso se dan todos la vuelta para mirarme”. Puedo tener al que yo quiera.

Ojala lo hubiera tenido yo tan claro a su edad, que era tan pavisosa, que cuando me enamoraba de alguien… me perdía el corazón y lo pasaba peor que mal. Pero, se ve que los tiempos han cambiado, por lo menos para mi hija, que parece tenerlo muy claro. Espero, que sea verdad y no esconda nada detrás, soy su madre, ¿debería compartirlo todo conmigo?¿no?.

Ah! se me olvidaba, la moraleja. ¡Que no!, que no os cuento mi primer amor todavía, que os dije que lo dejaba para el día 365!. Pues eso, la moraleja está clara: nosotras parimos, nosotras decidimos (del diario de mi adolescente hija).

Hasta mañana!

DIA 4: La leucemia se lo llevó…


Bueno, hay va la historia de amor que me contó mi amiga Y, quizás será la más llena de vida, amor y muerte que escriba en este blog. Es una de esas historias que os contaba al principio que tenía en nevera.

Ella, Y, compartió esta historia conmigo porque nos une una gran relacción de amistad. Las lágrimas intensas cubrieron todo el relato y tuve que hacer de tripas corazón para ir anotando todo en la servilleta del bar en el que nos reunimos ante un humeante café embriagador. Es de razón que la historia de su primer amor se sepa, no es de recibo que quede en el olvido.

Ante todo decir que Y me aclaró que todo lo que hizo durante este etapa de su vida, mereció la pena y que lo hizo porque no podía evitarlo, como diría un anglosajón, “She just could´t help it”.

Compartieron destino y amor, porque ella le guarda para siempre en su recuerdo. Eran los dos socorristas en la playa de Laredo (Santander), y comenzaron a salir. Tan claro lo tenían, tras dos años de noviazgo, que en verano comunican que para mayo prometerán su amor ante el Altar.

Pero, el tras el verano comienza a sentir una debilidad inusual. Y van al médico. Diagnóstico fatal: leucemia irreversible, nada se podía hacer por él. Y, los planes de boda siguen adelante. Le habían dado año y medio de vida, había tiempo para llegar al desenlace e Y había decidido llegar hasta el final. Pero, no pudo ser, al llegar la primavera, allá por marzo, él empeoró y murió. “Mi hermana se casó un año después y llevó mi traje de novia”.

Y me contaba, con los ojos llenos de agua abundante, “el quería ser mi esposo, estudiar para marino mercante… pero me dejó, no pudo cumplir el destino que había planeado para nosotros”. Y, le acompañó hasta el final, compartió su sufrimiento ante la inminente partida a no se sabe donde, ante el dolor del tratamiento, ante la evidente despedida… hasta que murió en sus brazos.

Tras este amargo trago Y dejó todo y se fue a Madrid, para no tener cerca los lugares que compartían juntos, para que nada le recordará a esos maravillosos años que pasó con él, antes de que se lo arrebataran de manera tan cruel.

La moraleja de esta historia me la dió Y, “hay que aprovechar el momento, hay que vivir la vida día a día, no sabes nunca si habrá un mañana, a veces pienso que esto me ocurrió para que aprendiera a aprovechar hasta el último segundo de mi vida. Y eso es lo que hago desde entonces: vivir, y por supuesto siempre con Juan en mi memoria”.

DIA 3: Se me pasó…


Y es que no estoy en rutina, todavía de esto del blog, madre mía, es un poco agobio. Esto ni se parece a cuando escribía el diario. Y además me recuerda lo rápido que pasa el tiempo y además sin compasión.

Pero, sin problema hoy domingo antes de las 12 de la noche, me escribo dos primeros amores, porque sino pasaríamos a tener que escribir tres. Lo dicho, que rápido pasa el tiempo. Madre mía.

Bueno al tajo…

Hoy no tengo un Primer amor pata contar. Pq siendo domingo y sentada en el sofá viendo un primer que no amor , sino primer caballero las teclas del teclado segirán otro destino. Si. Algunos ya lo habeis adivinado. Estoy viendo la peli del primer caballero. Historia de amor por excelencia. Y para ella, Ginebra, protagonista del film, su primer caballero, su primer amor, Lanzarote. “El hombre que no le teme a nada es que no ama nada”, dice el Rey Arturo.
Cuando Lanzarote  le da de beber de las hojas de un árbol en medio de la tormenta (escena un tanto compulsiva y bastante sensual), tras rescatar  a la futura reina por segunda vez le dice: “Olvidad al mundo entero e idos conmigo”. Imposible! No hay amor tan irracional , fuera del tiempo y lugar, tan irreflexivo, tan sin…  Bueno, quien sabe, quizá en este mi blog, y después del año de andadura que me queda, pues quizás llegue a mis manos una historia de amor, de primer amor, que traspase todas las barreras de la razón y solo se deje guiar por el corazón.

Who knows?

Ese amor sin medida, sin guía, sin religión, ni dogma, ni signo, ni razón… sin buscar nada a cambio… sin fondo, ni telón… Y al final el mismo Rey Arturo de antes le dice a Lanzarote: “Habeis arriesgado la vida por otro, no hay amor mas grande. No guardáis nada para vos… Lo dais todo para los demás…”
Y así es la vida, tras ese orgulloso acto de fe por los demás sin esperar nada a cambio es el mismo Rey el que pilla a Ginebra y Lanzarote besándose. Pero, no es el hecho del beso traicionero, sino el hecho de la mirada de Ginebra. El Rey Arturo la dice: “solo desearía que me mirárais como habéis mirado a Lanzarote”. Y lo más terrible de esta historia, es que no recibe esta mirada deseada hasta el mismo lecho de su muerte. Terrible, ¿verdad?, más que terrible.

Cuando el amor llega, inunda todo… sin dejar desierta tan solo una estancia.

DIA 2: Qué es eso?


Mi segunda amiga, que de ahora en adelante llamaremos S, compartió su primer amor conmigo en un cierre de periódico, me contestó directamente, ¿qué es eso del primer amor?. Sí, así, sin anestesia. “A mi no me vengas con cuentos”.

No se si será influencia de su última conquista que es muy informático él, para sus cosas o…como S le define, “un pelín cuadriculao” o por otro lado que se encuentra en un estado tal de desencantamiento, que el romanticismo la ha abandonado o quizás que con la edad se me ha hecho más práctica.

S me contó que recordaba vagamente un niño en el colegio que le hacía “tilín”, pero que cuando le pidió salir y empezó a pedirle cosas, tal “como eres mi novia, tienes que hacer esto”, “como estamos saliendo pues me tienes que dar lo otro”, “si no me das un beso, ya no te quiero”.

S de pronto, se me quedó mirando y me dijo: “y yo para estar así, pues le dejé”. Ahora entiendo porque me preguntaba S, ¿qué es eso?, al preguntarle por su primer amor.

Y la moraleja de la historia de S, es evidente, al menos para mi. Cuando convertimos el juego del amor en algo interesado y pretendemos sacar partido de él, siempre se vuelve contra nosotros. Vamos que Cupidín es ciego, no imbécil.

Es mejor jugar al intercambio en temas de tú a tú, cuando la cosa es unidereccional, termina muriendo sin más remedio.

DIA 1: primer amor, 5 de 5.


Lo prometido es deuda, aquí estoy para contaros el primer amor de una gran amiga mía. No puedo revelar su nombre, ya que todas mis historias serán anónimas. Eso sí, cada uno que lo lea sabrá quién es y se reconocerá.

La llamaremos M, para al menos no estar refiriéndome todo el rato a mi gran amiga. Pues M me contaba que su primer amor, en realidad habían sido todos, porque ella cuando entraba en conexión con el hombre al que hacía después su esposo era siempre como la primera vez. A mi insistencia a que se decidiera por uno de ellos no hubo manera. Todos para M eran el primero.

De hecho, M me reveló su gran secreto, “mira, es que yo tengo 5 anillos de compromiso”, ¡¿no!?, puede ser verdad, le contesté yo. Pues sí, tan verdad que me los enseñó y todo. Conservaba las 5 alianzas como un gran tesoro. Al menos, me quedó el gran consuelo que solo había consumado en matrimonio 3 de ellas, a los otros dos los dejó plantados en el altar. Vamos que mi amiga del alma pasó a antojárseme como “mi novia a la fuga”.

“Pero, es que eran todos tan especiales, no sabría decirte, ni se distinguir en ninguno de ellos algo que sobresaliese” – me dice toda preocupada. “Solo se que yo me sentía como en una nube todo el día, incapaz de pensar con coherencia, sin dar una en el trabajo… algo inexplicable… casi, casi, casi… como una enfermedad”.

Y no hubo manera de sacarle su primer gran amor, eso sí, me llevé de su historia que había tenido 5 primeros amores y además ya tengo un síntoma: la pérdida total de la consciencia cuando entras en el enamoramiento, incluso me atrevo a sacar como conclusión, que el ser humano es capaz de tropezar más de una vez con la misma piedra, en este caso concreto hasta 5 veces, con anillo de compromiso incluido.

Bueno, espero que os haya gustado esta primera historia, es algo increíble, ¿verdad?

A qué esperáis para prestarme vuestra historia para contarla al mundo y se sepa.

¡Hasta el siguiente primer amor!

Bueno, ya he vuelto… y con una gran idea


Resulta que en este largo tiempo que no escribo, nadie parece haberme echado de menos, ni un solo comentario. Pero, viendo una película de una chica que escribe un blog sobre recetas de cocina, pues me ha entrado la inspiración sobre un proyecto que tengo guardo en el cajón hace largo tiempo. De hecho ya lo tengo bastante avanzado, pero nunca acabo de ponerme, ni empezarlo, ni terminarlo… y viendo la película me ha venido a la mente, que quizás haga lo mismo que ella.

Voy a ponerle una fecha de finalización, voy a estar escribiendo 365 días, es decir un año (todos los días… se que lo conseguiré porque resulta que como me he puesto el blog también en el Iphone, si un día veo que no puedo escribir al llegar a casa lo puedo hacer desde cualquier sitio y desde mi móvil) y me he propuesto escribir 365 historias sobre el primer amor, UNA POR DIA.

En un principio esta idea era para un libro, para hacer un “abanico de primeros amores”, en el cual mediante entrevistas a mis amig@s, conocidos, colegas, al taxista de turno, o a la señora que comparte conmigo sala de espera en el dentista… recopilaría historias para publicar un libro. Y bueno, llevo tiempo, archivando historias sobre los “primeros amores” de todos aquellos que me encuentro por el camino. Pero, resulta que nunca empiezo, porque el trabajo, el día a día, los problemas… no me dejan escribir. Por otro lado, aunque tenga ya preparados unos cuantos “primeros amores” en nevera, para llenar un libro… pues… se me acaban los amig@s dispuestos a desvelar su íntimo primer gran recuerdo.

Por eso, he pensado que el blog es un sitio perfecto, para, si alguien me lee, quizás le apetezca compartir conmigo y los bloggeros (¿se dice así?) que algún día me sigan, la historia de su “primer amor”. Además de todas las fantásticas historias que ya me han contado e iré publicando en este blog UNA POR DÍA, pues seguro que luego irán apareciendo más.

Es todo perfecto, porque si empiezo mañana, que sería 11 del 11 del 2010, terminaré el 11, del 11 del 2011…… es mágico, ¿verdad?, me encanta, es toda una señal. Mañana comenzaré con la primera historia del gran amor de una gran amiga mía. Y pensándolo bien, para el final… ese fantástico 11, del 11 del 2011, pues… contaré MI GRAN PRIMER AMOR. Que al ser la autora de esta fantástica aventura, me merezco ir al final… lo mejor, ya sabéis se hace esperar.

Esto de Internet es todo un invento. Who knows what´s going to happen?, ¿qué persona totalmente anónima me contará cómo fue la primera vez que sintió un algo que no hay manera de explicar al mirar a… al oler… al sentir cerca… al observar…al tocar…al… presentir… Uy! me muero de la emoción!.

Who knows?

Hasta mañana… a quien me quiera escuchar… Quizás a algunos les parezca una cursilada, pero a mi me gusta, ¿qué sería del mundo sin amor?

Tengo un blog!


Tras terminar la carrera de periodismo monté un periódico local: vaguada, tu información local. Ahora tengo todo un grupo de comunicación, con mi propia agencia. Dos cabeceras locales en el norte de Madrid, en edición impresa y digital, vaguada.es y nuevonorte.es, talleres de radio, agencia de comunicación… y organizo eventos, como el Record Guinness de las Pilares, Olimpiadas Solidarias, los Premios Naranja-Limón, los Galardones Vaguada. He publicado un libro sobre los “25 años del Centro Comercial de la Vaguada”, he sido Galardonada con una Antena de Plata por mi trayectoria profesional… y bueno, aquí estoy estrenando muy nueva aventura: TENGO UN BLOG….