Egipcios, aztecas, incas, romanos, germanos, escandinavos… celebraban antes de la llegada de Jesucristo este 25 de diciembre el cenit del solsticio.

La Navidad es a buen seguro la fiesta cristiana más popular, aunque el concepto actual se ha paganizado bastante, la sociedad de consumo ha arrasado con el verdadero sentir de la “Nativitas”. ¿Será porque en su origen era una fiesta pagana?

La celebración del 25 de diciembre en diversas civilizaciones de la antigüedad se vincula directamente con el nacimiento del solsticio de invierno. Es el sol Invictus o el invencible dios Sol el protagonista venerado por el Imperio romano, que lo toma de los pueblos conquistados.

La luz del sol comienza a crecer en presencia tras el solsticio de invierno, a partir del día 21, llegando a su cenit el 25 de diciembre. Todo el Imperio aclamaba en este periodo el “renacimiento del sol” en grandes Festivales. Las Fiestas de Brumalia y Saturnalia, se celebraban durante siete días, en honor al dios de la semilla y al del vino. Se comía, se bailaba, se cantaba… se bebía en exceso, algo parecido a lo que hacemos ahora en estas fechas.

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Eva Robles
Entrenadora de Sonrisas
Tel. 656 191 870
mail. entrenadoradesonrisas@gmail.com

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¿Qué es la infelicidad?

Me comprometí a compartirte los resultados sobre estudios sobre la dualidad infelicidad-felicidad que realizaron desde Hapiitude (Universidad de Berkeley. California) Continuamos trabajando nuestra lista de infelicidades, para tratar de salir del bucle de “tengo que ser feliz” como todo el mundo que veo a mi alrededor que lo ha logrado.

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Hablemos de infelicidad

Desde Hapiitude, son más de cinco años de trabajo en el espacio de la felicidad y ahí seguimos investigando y haciéndonos preguntas constantemente. ¿Qué significa exactamente la felicidad?

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La paradoja de la felicidad

Un coach de felicidad es aquella persona que vaya donde vaya y esté con quién este sabe cómo generar felicidad a su alrededor. Adoramos nuestro trabajo, primero, porque lo hemos elegido, segundo porque lo hemos practicado en nosotros mismos y tercero, porque el aval científico que sustenta nuestro método Hapiitude ¡funciona!

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