Mi primer vuelo en avioneta…


Mis ojos se abrieron mucho, muy grandes, en la pretensión de grabar cada milésima de segundo, cada instante, cada imagen, cada pálpito inesperado. Mi amigo Santi, experimentado piloto, me lleva al alto cielo azul, a contemplar, desde arriba, la vida, de otra manera.

Hoy, recién comienza junio y para sobrevivir al dolor por la pérdida de mi perrita Baby me voy a volar. Venzo el vértigo en la altura, anclada a la seguridad que me brinda la amistad. Relativizo a la máxima distancia que me permite el ángulo de visión de EC FB9 (Eco, Charlie, Foxtrot, Bravo, Nueve), el pájaro de aluminio y fibra que nos traslada a vivir una gran aventura.

Santi me llena de seguridad y confianza realizando metódicamente el checking list a la preciosa P92 Echo Súper, antes de arrancar el motor (revisión incluida) Santi mira niveles en el motor, incluso saca el aire que se ha acumulado en el motor y muchas cosas más técnicas que son necesarias.

Y el motor comienza a rugir con nosotros dentro sentaditos, cinturón abrochado y ya nuestra comunicación será a través de los auriculares con micrófono integrado.

Continuamos con el protocolo de comprobaciones para dirigirnos a la pista de rodadura (es como una vía de servicio paralela a la pista de despegue).

Santi me confiesa que se sabe el checking list de memoria, pero aun así saca su “chuleta” impresa y plastificada, que guarda en la guantera y la ejecuta mientras la lee en alto.

Cuando hemos alcanzado los niveles necesarios para poder despegar, que nos indican los diferentes controles del cuadro de mandos, nos dirigimos hacia el punto de espera de la pista 08 del aeródromo de Casarrubios.

Es la segunda vez que Santi habla por radio para anunciar nuestro despegue, dice así, “sin tráficos notificados, entrando en pista para despegue inmediato”. Dirige su mirada a la izquierda para ver si entra otra aeronave y… entramos en la pista 08, nuestro camino hacia el cielo azul que hoy decora Madrid.

Y despegamos… Mi estómago no se encoge, la cabeza no me da vueltas, no siento el vértigo a las alturas que habitualmente me agobia… Mi mente ya no fábrica miedo…

Tan sólo, despegamos, estoy volando, estamos volando.

Nuestra próxima hora en el aire discurrirá sobrevolando montañas, lagos, valles, urbanizaciones inmensas de la zona noroeste de Madrid, pueblos fronterizos de Ávila y Segovia, espectaculares monumentos… hasta una cantera y el mismísimo Safari Park, como si estuviéramos en la peli de Memorias de África.

Una vez en el aire, lanzo otra pregunta, una de las tantas decenas que ya llevo, ¿y puedes volar por dónde quieras?. Santi me contesta, “tu misma lo vas a descubrir”.

Se hace el silencio entre nosotros. El día está caluroso, las masas de aire caliente, hacen que haya ligeras turbulencias, que me ponen un poco en alerta.

Pero, todo se me olvida cuando Santi me anuncia que lo que voy a ver a continuación lo reconozco seguro. Le había comentado de la dificultad que supone reconocer las cosas desde la altura. Lo primero es el embalse de Valmayor, que es como una manchita azul. Pero… de pronto en el horizonte se comienza a dibujar…

¡Que razón Santi! ¡Como no reconocerlo: El maravilloso Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial ante nuestros ojos. Estaba ahí… abajo. Contemplo completamente flipada el palacio real, la basílica, el panteón, la biblioteca, el colegio, los patios con sus fuentes… todos los elementos que conforman el conjunto arquitectónico del monasterio que tantas veces he visitado a píe. Se me antoja que puedo cogerlo entre mis manos como si fuera una maqueta. ¡Me siento grande! ¡Me siento gigante!

Dejamos a nuestra izquierda las montañas, y unas cuantas montañas más allá, al virar aparece de repente y como por sorpresa, El Valle de los Caídos. Y le damos la vuelta completa a la gran cruz, que desde mi privilegiado asiento me parece ¡bien pequeña! Y sino mira el vídeo.

Ya has respondido a mi pregunta, podemos volar por donde queramos, ¡somos muy libres!“, le digo a Santi. Me explica que hay zonas restringidas en las que te puedes buscar problemas, “más que prohibido es que son delicadas, la zona de Barajas, por la intensidad de tráfico que genera el aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez, con el despegue y aterrizaje, por ejemplo”.

Nuestro recorrido continúa hacia el pantano de San Juan. ¡Impresionante!. Yo lo he navegado y ahora desde las alturas me parece más pequeño que la piscina de mi casa.

¡No! ¡No! ¡No! ¡Saaaaaanti! ¡Por favooooooooor! _¡Que sí, Eva! Pon la mano en el timón inmediatamente, ya te he explicado como virar… ¡tu puedes!. No me queda otra que coger los mandos del avión por su insistencia.

“Tan solo lo hago para que sientas cómo se maneja el avión”, entre los dos (EC FB9 tiene doble timón) viramos a las 11 (las direcciones se indican en cielo y la mar coincidiendo con la posición de las agujas de un reloj analógico)… Decir que con la mayor prudencia Santi tomó muchísima altura para más seguridad, obteniendo más margen de maniobra. Me hizo la foto manejando sin soltar su mando en ningún momento.

Yo pude sentir entonces cómo cuando conduces el coche y giras el volante, y sientes las ruedas. O en el barco al virar cuándo coges la ola. Decir que me encanta conducir y soy patrona de barco. Y como dijo mi querido amigo piloto, esto de volar tiene mucho parecido a surcar los mares. ¡Solo que aquí surcamos el cielo…!

Nos adentramos en la provincia de Ávila por Cebreros, Robledo de Chavela, El embalse del Burguillo…

y al volver por Aldea del Fresno, San Martín de Valdeiglesias, el Tiemblo, Robledo de Chavela, Almorox, Villa Del Prado con sus invernaderos, y Navalcarnero. A destacar, los Toros de Guisando, el Safari Park y una preciosa cantera de mármol fueron los tres regalos que completaron esta maravillosa aventura, con la que me obsequia mi gran amigo Santi.

¡Gracias, gracias, gracias!… aunque todavía tenemos que aterrizar. “El momento más delicado ha llegado”, me dice Santi.

Atentos, escuchamos la radio para saber qué tráficos (aviones) hay en la zona. Luego habla de nuevo para notificar qué vamos a hacer y dónde estamos. “Eco Charly Foxtrot Bravo Nueve; nos incorporamos segundo tercio, viento en cola izquierda de la 08”.

Otros dos tráficos andaban por la zona, uno preparado para aterrizar y otro que se coloca después de nosotros. Somos tres en total.

Aterriza el primero y Santi recita: “virando a base izquierda de la 08”. Luego “virando a final 08 para toma final (significa que aterrizas y paras).

Tras esto y ya virando dejamos el avión a velocidad mínima para aterrizar y se trata de ir quitando y dando gas, equilibradamente para un aterrizaje suave, como el que tuvimos.

Cuando vamos ya a poca velocidad y ya tomada tierra hacemos la última comunicación a la torre de control y a las otras aeronaves conectadas al canal de la emisora del aeródromo. “Eco Charly Foxtrot Bravo Nueve, librando pista“. Así, guardamos el avión en el hangar, y cuál marinos o moteros nos fuimos a tomar algo al bar.

P.D: Santi, no se me olvida mencionar el “pedazo Jet privado” que nos pasó por debajo que imaginamos habrían venido para la celebración de la Final de la Champion League.

También no olvido nunca vigilar el vuelo de las aves que nos cruzamos. Como tú me enseñas: invadimos su espacio. ¡Bien vigilantes de ellas!, sobre todo, cuando van por debajo del avión, ya que su angulo de visión es tan solo inferior, pendientes de su caza o de elegir un sitio donde posarse y descansar.

Los pájaros no necesitan mirar hacia arriba, hacia atrás, ni para coger impulso ¡Porque ya están en lo más alto!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s