DIA 138: Jaime y Flavia, un amor de Face Book


No se daba al mundo porque le parecía del todo injusto. Ella, su portátil y las redes, formaban todo uno. Tras licenciar on-line, por supuesto, como comunity manager, comenzó a ganar dinero a manos llenas, sin salir de casa… ¿para qué?. Ahí, fuera, hacía mucho frío.

Todo lo que necesitaba lo obtenía en Internet. La comida, los libros, su música, y como no, sus amigos virtuales de Face Book. Su orfandad temprana le hizo vivir una infancia tan triste… en el hospicio. La herencia millonaria de su tío lejano, primo segundo de su padre, al que nunca llegó a conocer la permitió salir de allí. Lo abandonó su cuerpo, porque su alma se quedó allí en aquellas frías y lúgubres salas sembradas de soledad, esa habitación sin apenas muebles, y esas compañeras tan tristes y llenas de rencor con la vida que las había dejado sin la compañía, que al menos, sugiere la familia.

Y en esas vivía su vida eterna ante el teclado porque todo estaba ya resuelto, al menos para ella. De pronto, un día en FB, apareció un nuevo contacto apellidado Sánchez Villa, ¿casualidad?, eran los apellidos correspondientes a su tío, el primo de su padre, el de la herencia. Jaime, que así se llamaba, le mandaba una solicitud de amistad. Pasó tres días, con sus tres noches… sin contestar. Tenía la intuición, que si le daba al botón de “aceptar”, algo que se escaparía de su control podría suceder.

Quizás era una casualidad y coincidieran los apellidos y ni de su familia, ¡anda que no había gente en la red con los mismos apellidos!, pero… y si, sí lo era. Sangre de su sangre… el único familiar vivo que le quedaba en el mundo o quizás no, quizás tendría hermanos y hermanas. Pero, no, no podía ser, ¿la herencia entonces?, ¿y él?, ¿no la quería disfrutar también?. Sus tíos, los dos habían muerto, ella, en el orfanato, recibió el dinero de un notario que cumplía su última voluntad. Pero, nadie le había dado ningún tipo de explicación, nadie le había dicho que el primo de su padre tenía un hijo. No podía ser…

¡Pues claro!, era imposible, estaba claro, era una casualidad, no podía ser su primo, ¿segundo?, no se le daba muy bien eso de las familias, claro, sino era un objeto en desuso para ella. Pero, es que llevaba ya tres días sin poder dormir, ¿porqué no aceptar la solicitud de amistad?. Sino le agradaba podría hacer como con el resto de sus amigos virtuales, era ya experta en darles largas, cuando proponían una cita. Con eliminarle de sus amigos, bastaba, era tan sencillo… Jamás había estado en contacto directo con nadie, solo con las chicas y las profesoras del orfanato, después se encerró en su nueva casa y hasta hoy.

A las ocho de la mañana del tercer día no podía más, se levantó, se dirigió a su portátil, lo encendió y dio al botón de “aceptar”. Todo estaba hecho. A los cinco minutos, recibía un mensaje por vía privada, ¿y ahora?, pensó, ¿qué hago?… ¿lo leo?. Pues claro, si he aceptado su amistad tendré que empezar a enterarme de su vida. ¿Será mi primo?. No tuvo que preguntar nada, el mensaje era muy explícito y daba respuesta a todo lo que llevaba días preguntándose Flavia.

Era realmente su primo tercero, sus padres le había dejado la otra parte de la fortuna, y hasta hacía un año no había descubierto que su padre tenía un primo. De pequeños se habían peleado y nunca habían vuelto a hablar. El padre de Jaime, había dado orden al albacea que no le hablara de Flavia hasta su mayoría de edad. Pero, al menos no había sido tan cruel con su sobrina y la había dejado la herencia. Jaime decía así: “Mi padre tenía la mala costumbre de pensar que con dinero lo arreglaba todo”. También le decía en el mensaje que desde que sus padres murieron en el accidente, como los de Flavia, de nuevo ¿otra casusalidad?, sufría de una feroz agorafobia que le impedía salir de casa. Todo su mundo estaba en la red, la comida, los libros, su música, y como no, sus amigos virtuales de Face Book. Pero, ahora: “prima, abrigo la esperanza de que alguien de mi sangre, me libere de esta soledad, ruego a nuestros ancestros nos den una oportunidad para ser felices los dos juntos, quizás la soledad compartida se me haga menos dura, seguro, prima, que tu tendrás una vida plena, con tus padres, a los cuales, me encantaría conocer… quizás tengas hermanos, o alguna hermana, o amigos o muchas amigas… Te imagino… no se porqué, con algo relacionado con el arte, a mi me gusta mucho Motzart… pero quizás tu le pegues al heavy metal, o te guste el funky… por lo que veo en tu perfil, tu película favorita es al menos la misma que la mía “Bailando con lobos”, y así te quiero ver, alguien como el protagonista, que se fue “solo” a la frontera, al límite, para encontrarse a sí mismo, y acabó bailando con los de su especie, con los lobos solitarios, porque hacía mucho tiempo que el ser humano le defraudó y al igual que yo sentía que ahí fuera hace mucho frío. Espero que tengas un rato para hacer caso a este mensaje, y quizás algún día me permitas compartir un pedacito de tu vida, y nos encontremos, ya que mis padres, me dejaron tan solo… que al menos tengamos un vínculo familiar al que amarrarnos. Lo dicho, prima, si quieres, nos encontramos… pero tendrá que ser en mi casa, ya te conté de mis cosas… de mis miedos, que me tienen tan paralizada el alma.”

Tras leer el mensaje, Flavia, contestó de inmediato, no había en el mundo dos personas tan iguales y de destinos tan paralelos: “Cuento los segundos que me separan de ti, me voy poniendo el abrigo y los zapatos que cuelgan de mi armario y jamás estrené, los compré por Internet, al igual que tú… la comida, los libros, la música, y como no…, mis amigos virtuales… espero que esta pesadilla termine cuando esté junto a ti, y juntos comencemos una nueva vida, dos almas tan iguales han de ser felices juntas a buen seguro.

Y juntos comenzaron una nueva vida, pero… no virtual, sino una vida de verdad. Ahora viven en Australia, están casados y tienen 8 hijos, uno por cada año de soledad que pasaron encerrados en sus respectivas vidas virtuales de antes de conocerse.

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