DIA 122: Me dio mucha vergüenza…


A continuación os reproduzco literalmente el relato del primer amor de una alumna de periodismo de la Universidad Juan Carlos I, que vino a entrevistarme el otro día para un trabajo de su Facultad. A ella le da vergüenza, pero es una monada de historia.

Hola Eva!

¿Sabes qué? Justo el día que fui a hacerte la entrevista rebusqué entre los cajones algún cuaderno por si necesitaba apuntar cualquier cosa que nos contaras, y dirás ¡qué casualidad! Porque cuando por la tarde le eché una ojeada me morí de vergüenza… tenía escritos ahí mil pensamientos y entre ellos, cómo me hizo sentir lo que yo en su momento creí que fue mi primer amor.

Te voy a copiar literal lo que escribí en su momento, pero también algún recuerdo, aunque han pasado ya muchos años, calculo que tendría 15 o 16 años, estaba todavía en el cole, y mi forma de escribir era vergonzosa, así que luego te haré un par de reflexiones, jaja.

“Todo comenzó una mañana gris del lluvioso mes de abril, y no podía ser de otra manera… llovía a mares. Me fijé en él, le había estado viendo durante meses, probablemente años, pero aquel día Dios quiso que dejara de mirarle como a los demás, habíamos estado participando en los juegos de primavera, yo había hecho relevos, pero habíamos perdido y bajando las escaleras del patio me le encontré. En ese momento no pensé que fuera amor a primera vista, porque nunca he creído en esos cuentos de hadas, pero a día de hoy, pasados ya unos cuantos años, si me pongo a pensar en ello, no sé cómo pude enamorarme de él en tan solo una semana. Y es lógico pensar lo típico: “son cosas de crías”, porque hasta yo lo pienso. Pero lo que me asusta es que viví ese primer amor con una madurez impropia de mis 13 o 14 años, llegué a pensar que él era el hombre de mi vida y que no encontraría a alguien mejor”.

Recuerdo a una amiga de por aquel entonces dándole un papel con mi número de teléfono escrito, y recuerdo como si fuera ayer aquel viernes por la tarde, tumbada en mi cama muriéndome de la vergüenza y esperando a que sonara mi móvil, y sonó, me llegó un sms: “Hola, tu eres Raquel no? Yo soy Sergio jaja qtal guapa?”. Bueno, me pasé la tarde dando saltos en mi cuarto y llamando a mis amigas, el chico de 2º me había escrito…

Pasamos un par de meses enviándonos mensajes, hice la locura de convencer a mi madre de quedarme a comedor para tenerle cerca y un día nos quedamos a solas en el patio del colegio, entonces el me dijo que el verano estaba a la vuelta de la esquina y que no nos veríamos, y que no merecía la pena empezar nada en aquel momento… Yo le dije que lo entendía y que al año siguiente veríamos. Me enamoré de él cuando estaba en 1º de ESO, y el 2º, cuál fue mi sorpresa que repitió y le tocó en mi clase, tenía dos años más que yo, era alto y tenía unos ojos verdes y una sonrisa preciosa, pero como persona quizás no valía la pena, recuerdo que el primer día de clase se sentó a mi lado, pero yo decidí no hablarle por una mezcla de resentimiento de no haber tenido noticias suyas en el verano, y de vergüenza porque seguía gustándome muchísimo, el caso es que nos distanciamos, y yo esperé durante años algo que nunca llegó.

“Por aquella época había algo que yo empezaba a conocer: el primer desamor. En cierto modo tuve suerte, viví dos experiencias en una sola, aunque eso me llevó a una depresión que hoy en día aún trato de olvidar. Sincerándome, no me he vuelto a enamorar, no sé si porque no he encontrado a la persona idónea o por miedo a una segunda decepción. He tenido más relaciones, y he conocido a chicos que me tratan mejor de lo que lo hizo él, pero nunca me enamoré de otro que no fuera Sergio. Lucho cada día por enamorarme de otro, para sacarle a él de mi cabeza y de mi corazón. Espero escribir algún día unas palabras que contradigan todo lo escrito hasta ahora, pero a fecha de hoy no puedo. Le odio por lo que hizo, pero le sigo amando a la vez, siempre será el primero que me hizo sentir por más que él no lo merezca”. (Esto lo escribí con 15 o 16 años)

“Prometo llamarle amor mío al primero que no me haga daño, y reír será un lujo que olvide cuando te haya olvidado. Y aunque camine junto a otro en silencio pensaré tan solo en ti”

(La Oreja de Van Gogh)

Cuando llegué a 4º de ESO él se fue de mi colegio y solo le volví a ver una vez, cuando yo estaba en 1º de Bachillerato, se había dejado barba, y le vi de pasada, ya no me importaba lo que fuera de su vida. Hoy en día le recuerdo con una sonrisa, quién me lo iba a decir, jaja. Sí… porque me he quedado con lo bueno, ya voy a cumplir 20 años, y con el paso del tiempo me he dado cuenta de que para ser feliz hay que conservar esos recuerdos de las experiencias, recuerdo la ilusión de las mañanas de mayo por ir al colegio, las charlas con mis amigas sobre él, las risas, las miradas… fue todo muy bonito, y me alegro de haberlo vivido, porque lo que escribí de que no volvería a conocer a otros… jaja era una cría, hasta hace un año, lo era!… la verdad.

FIN jaja

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