DIA 113: CARMEN, de BIZET


El 3 de marzo de 1875 se estrena en la Opera-Comique de París, la Opera Carmen. Hoy, hace 136 años se contaba cantada una historia de amor con final triste. La ópera de Georges Bizet de la temperamental, sensual y bella Carmen, quizás adelantada a su tiempo, como todas las obras brillantes y de éxito, es la que hoy os traigo aquí.

Pero, me he permitido una licencia, la contaré al revés, la protagonista no será Carmen, será Don José. Mi relato se pone del lado del enamorado, del abandonado, del mangoneado, del no correspondido, a pesar de su amor desmedido. Solo tenéis que leer la letra de la Habanera de Carmen, os sacará de dudas, sobre todo la última estrofa: “SI TÚ NO ME QUIERES, YO TE AMO. SI YO TE AMO, ¡TEN CUIDADO!.”

« L’amour est un oiseau rebelle

que nul ne peut apprivoiser

et c’est bien en vain qu’on l’appelle

s’il lui convient de refuser

[…]

L’amour est enfant de Bohême

Il n’a jamais jamais connu de loi

Si tu ne m’aimes pas je t’aime

si je t’aime prends garde à toi. »

«El amor es un pájaro silvestre

Que nadie puede domesticar

Y es completamente en vano llamarlo

Si le conviene todo rechazar

[…]

El amor es un niño gitano

Que nunca ha conocido ninguna ley

Si tú no me quieres, yo te amo

Si yo te amo, ten cuidado de ti mismo. »

Cambio de guardia en una plaza de la Sevilla de principios de siglo XIX. Don José, cabo navarro del Regimiento de Dragones de Alcalá, cae prendado de Carmen, al verla salir de su trabajo en la fábrica de cigarros. Ella, gitana, trae de cabeza a “tol regimiento” y a media Sevilla. Así sin más, ella, desarraigada y de carácter le canta al cabo la célebre habanera, “si tu no me quieres, yo te amo. Si yo te amo, ten cuidado de ti mismo”.

A pesar del amor que siente por Micaela, su prometida, de su tierra Navarra, Don José sucumbirá a los encantos de la embrigadora Carmen, y esa será su perdición. Siempre metida en líos, la gitana protagoniza una trifurca con Manuelita, compañera suya de la fábrica. El entuerto se resuelve con el encarcelamiento de Carmen, ordenado por el teniente Zúñiga, que también bebe los vientos por la cigarrera. Es acusada y encarcelada por el mismísimo Don José.

Pero, la perdición del enamoradizo Don José ocurre en el momento en el que se deja seducir por Carmen en (“Près de remparts de Seville”…”Cerca de las murallas de Sevilla”) que primero se niega, pero… al final hipnotizado por el amor que le ha cautivado de la gitana consiente en su liberación, y la deja escapar.

Al final el que acaba encarcelado y degradado es Don José, por no cumplir su cometido. Pero, a él que le importa, no podía hacer otra cosa, tenía que dejar libre al amor de su vida, a su bella y hechicera de amor. Se siente como invadido por un remolino de sentimientos de amor que le llevan irremediablemente a ella, solo ella y nada más que ella.

Carmen se desenvuelve en ambientes no apropiados para una dama, pero, que más da ella, es, Carmen, la rompe corazones, la única que es capaz de conquistar el corazón que se proponga. Estando en la taberna de Lila Pastia con sus amigos los contrabandistas se niega a participar en el nuevo golpe que planean… ella espera a su nuevo amor, el militar Don José.

Pero, poco le dura el amor reciente y en esas esperas comienza a coquetear con Escamillo, torero granaino, muy afamado por aquel entonces, según entra por la puerta de la taberna. El torero queda prendado, como a todos les ocurre, de la belleza de Carmen, que es consciente de su nueva conquista.

El torero se va y el cabo llega al momento. Loco, loquito por Carmen es capaz de todo por su amor, y la sigue hasta la mismísima guarida de los contrabandistas, a la montaña, tras entablar lucha con el mismísimo oficial de guardia que lo custodia.

El amor de él una locura incontenible, el de ella un caprichito pasajero. Y estando en la guarida, en medio del paraje salvaje, las gitanas Frasquita y Mercedes le echan las cartas a Carmen, viendo su futura muerte, que ella no hace caso, ya que se cree invencible, ella, es, Carmen. Al escondrijo de la montaña acuden el torero en búsqueda de Carmen con la excusa de invitar a los bandidos a la corrida, y al final vaya que lo consigue. Don José, se va a atender a su madre moribunda, según el aviso de su prometida Micaela que también acude también a la montaña, intentando que su amado vuelva a ser un hombre cabal y un loco enamorado, embrujado y enfermizo por una mala mujer.

Carmen y Escamillo entran del brazo a la plaza. Al rato en plena corrida, entra Don José en la plaza, muerto de amor y de celos y suplica a Carmen que se vaya con él. Ella se ríe, su capricho se esfumó, le “camela” más el vitoreo de la plaza a su nuevo amante torero. El cabo no podrá aguantar su ira, plena de desamor y de abandono de la mujer por la que lo ha dado y perdido todo, la mujer que le embrujó y le hizo tan desventurado… Puñal en mano y directamente al corazón hiere de muerte a Carmen. Al mismo tiempo la plaza vitorea a Escamillo que sale por la puerta grande sin saber del triste destino de su reciente conquista.

Ahí va la Habanera de Carmen, la desventurada, cantada por la impresionante María Callas.

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