DIA 111: El primer amor de Guadalupe


¿Mi primer amor ?, no sé que decirte, ya que yo solo he tenido y tengo un amor, supongo que soy una persona afortunada, o quizá la suerte se la busca uno no lo sé, solo sé que yo encontré mi alma gemela la primera vez que conocí el  amor.

Yo vivía en Barcelona, y cuando acabé octavo (eso ya no existe) con catorce años, mis padres decidieron cambiar el lugar de residencia por cuestiones de trabajo. Nuestro destino fue Cambrils, un pueblo marinero de la provincia de Tarragona, no hubo muchas dudas ya que a mi madre este pueblo le encantaba desde su juventud, y a mi padre también. Yo había tenido algún chico que me gustaba pero al estar en un colegio de solo niñas, tampoco había tenido ningún contacto todavía en serio con el sexo opuesto.

Ese verano ya empecé a salir con uno y con otro, pero na de na, no me convencía el tema, porque me aburría muchísimo. Empecé a estudiar idiomas, y un día le dije a mi madre que me apetecía probar a trabajar fuera de casa. Con dieciséis años, por inspiración divina, al ir a comprar fruta en una verdulería pregunté si necesitaban a alguien para trabajar, me dijeron que de momento los fines de semana y después los meses de verano, y allí que me quedé.

Frente a mi frutería había una pescadería, y allí trabajaba él, ¡mi niño! se llama Francisco, pero todos les llamaban Paquito, el pequeñín de la familia que trabajaba en el negocio familiar.

Recuerdo la primera vez que entré en la pescadería, cuando lo vi por primera vez sentí una enorme energía que yo no sabía como interpretar, una mezcla de antipatía natural, un algo físico que me revolvía toda, una sensación extraña que yo no lograba localizar. Él venía de tanto en tanto a comprar fruta, y nunca se dirigía hacia mi, sino a mi compañera, a la cual conocía, pero a mi me ignoraba completamente, aunque tuviera que esperar porque ella estaba atendiendo. Siempre hablaba con ella, y a mi ni me saludaba.

Empecé a sentir un poco de animadversión hacia él. Solo teníamos dieciséis años pero ambos éramos muy maduros, la decisión de no seguir estudiando y ponerte a trabajar joven, además de darte mucha independencia, creo que te hace sentir adulto antes de tiempo.

Poco a poco el comenzó a intentar entablar conversación, pero yo no podía más que actuar con distancia, me puse como una coraza porque inconscientemente sentía que podía lastimarme, así que me defendía siendo borde con él. Esto le hacia alejarse de mi y yo podía ver las cosas con una necesaria distancia para saber como actuar hacia este sentimiento que me asustaba.

Un día quedó él con mi compañera de la frutería y otro amigo a tomar algo, yo quedé con otros, y él poco más que salió huyendo. Pero, está claro que estábamos destinados a encontrarnos y acabar el resto de nuestras vidas juntos.

Fue en la discoteca, cuando ponía las “lentas” casi al final de la sesión, Paquito andaba por allí, y yo estaba con otros amigos, esperando a que alguno de ellos me sacara a bailar, en el momento que uno de ellos tomó la iniciativa, que andaba yo lanzandole miraditas, llega Paquito, como un torbellino y sin dar opción, me coge por la cintura, y comenzamos a bailar. Desde ese instante comprendí que ya nunca me iba a soltar, él en ese momento pensó: “es para mí y yo para ella”, ninguno de los dos lo reconoció en ese momento, pero no hacía falta hablar, no dejamos de amarnos con la mirada ni un solo instante.

Y el instante mágico sucedió al día siguiente en la playa. Porque sí, es verdad, en el primer beso “de amor” el tiempo se detiene. Nos tumbamos, uno al lado del otro, junto con el resto de la cuadrilla, en un momento dado él situó su rostro sobre mi cara y nos quedamos unos segundos mirándonos, igual que la noche anterior, fijamente a los ojos, en ese momento yo me “desnudé” ante él, y me puse a su merced, nos besamos y realmente el tiempo se detuvo… Fue pura magia, sólo un  beso, pero tan lleno, maravilloso… sobraban las palabras, solo estábamos él y yo, cuando nos separamos entre asombrados ,confusos y maravillados , la playa se había quedado prácticamente vacía , yo recuerdo que el sol estaba en lo alto pues al mirarlo justo antes del beso, la luz solar me deslumbraba ,y al separar nuestros labios , allí no quedaba nadie , ni amigos, nadie. Nos fuimos caminando juntos como en una nube y desde entonces siempre estamos juntos , cada uno tenemos nuestro espacio obviamente, pero no concebimos estar el uno sin el otro. Hemos creado una familia fenomenal , fruto del amor… mientras yo escribo esto mi AMOR, mi PAQUITO está disfrutando de un día maravilloso de esquí. Compartimos nuestra vida, alegrías, trabajo y penas… nadie en el mundo podría ni siquiera acercarse a mi corazón ni una milésima parte de lo que el lo ocupa, llena y satisface. Quien no lo sepa, esto es AMOR.

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