DIA 81: Me quedé sin habla.


Mi primer amor fue un poco trágico, yo tenía 12 años y el 18, luego era algo imposible. Parece que la diferencia de edad no era mucha, pero en la adolescencia, pienso, que hasta un año de diferencia es todo un mundo. Siempre queremos ser más mayores, cuando somos jóvenes, y según vamos creciendo, nos gustaría ir hacia atrás.

Yo, Evelín, me fui a enamorar de mi vecino, con tan solo 11 añitos, nos cruzábamos en el portal, por el parque, nos encontrábamos en el supermercado. Y yo suspiraba cada vez que le veía,¡puf!, qué subidón me daba cuando me cruzaba con él. ¡Era tan guapo! y ¡tan mayor!.

Un día, lo recuerdo como el día que más vergüenza he pasado en toda mi vida, mi hermana me lo presentó ya que era muy amigo suyo. Surgió el planazo, irnos al Parque de Atracciones todos los del barrio. Los grandes, los chicos, todos… al Parque.

La noche anterior ni dormí, me imaginaba el día siguiente como en la pelis americanas, en los cacharritos, en la noria, el tiovivo…¡qué romántico!. Y lo que más loca me volvía, iba a pasar un día entero con él, no un fugaz encuentro en el ascensor, ni un cruce de saludos en el super, era todo el día junto a él. Un día completo, con todos sus segundos, sus minutos, sus horas… todo un día entero. ¡No pude conciliar el sueño!.

Y llego el día siguiente, y me levanté sin voz, me dolía la garganta, pero yo tenía que ir, apenas podía hablar, pero… que más daba, total, no iba a pasar nada justo ese día, que estaba yo así.

Pero, sí, fue justo ese día, ese día nos quedamos completamente solos, allí, estando sola con él y escuchando música me dedicó una canción y comenzó a llorar. Me dijo que le gustaba, que la edad no era un problema para él, porque yo apenas era una cría, pero, me dijo que no podía resistirse más a decírmelo, había una química especial que le atraía a mi como imán.

Y yo no podía hablar, tan niña, no encontré la manera de buscar una solución. No es que estuviera sin habla por la emoción, que es lo que pensó él, sino que estaba totalmente afónica, me había quedado sin voz. Tanto tiempo esperando este momento, y no pude decir una sola palabra.

La escena fue muy agobiante, el declarándome su amor, y yo sin poder decir una palabra, nada de nada, venga a decirme que de veras que la edad no iba a ser problema, que el iba a cuidar de mi. Y yo sin poder hablar, entonces comencé a llorar. Fue desesperante. Yo veía como la magia se evaporaba poco a poco, y él no entendía nada. Fue una situación muy agobiante.

Luego, más adelante cuando recuperé la voz, me moría de la vergüenza y no fui capaz de contarle lo que sucedió en realidad hasta que tuve los 15 años que comenzamos a salir. El se reía y me decía que porqué no se lo había dicho, y bueno… siempre hay una explicación para todo, pero la vergüenza pudo más que todo el amor que sentía por él. El creía que yo me había asustado con su declaración al ser tan niña, creía haberse precipitado y que su declaración de amor era demasiado prematura. Fíjate que cosas.

 

Cuando llegó el momento de formalizar la relación, a mis 15 años, todo lo idealizado que lo tenía, se cayó, me bajé de la nube y me di cuenta que era mi primer amor, mi vecino adorable, pero no el compañero de mi vida. Hubo algo, pero creo que mi voz me traicionó y rompió la magia del primer encuentro con mi primer amor.

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