DIA 21: COCÓ CHANEL


“El lujo es una necesidad que empieza cuando acaba la necesidad”. Gabriel Chanel, sabía muy bien de qué hablaba porque su infancia no fue nada fácil, nacida en un hospicio en Saumir, el 19 de agosto de 1883, siempre pasando hambre y penurias, junto a sus cuatro hermanos. Pero de esa dificultad salió una mujer fuerte, que se construyó a sí misma, que no le importaba nada más que cumplir su objetivo: llegar a ser una revolucionaria de la costura y lo logró. Pero, el amor también llamó a su puerta, y aunque su cama se llenó de benefactores que le procuraron el dinero para lograr sus objetivos, su corazón solo albergó un gran amor que la acompañó en su memoria hasta el final de sus días, el 10 de enero de 1971, en el Hotel Ritz, donde murió sola. Mujer siempre contradictoria nunca quiso reconocer que su único amor se caso por el titulo nobiliario, aseveraba frases como: “Lo único interesante del amor es hacer el amor. Que lastima k para eso haga falta un hombre”.
He querido traer la historia de Cocó a mi blog, ya que me une a este personaje dos cosas, la fecha de su muerte que es muy cercana a la de mi nacimiento, y eso me llamó la atención y otra es su espíritu de lucha ante la adversidad. No lo tuvo nada fácil, pero al final triunfó, a pesar de su origen humilde, de su orfandad, Cocó Chanel se convirtió en toda una celebridad, porque ella así lo decidió, no fue fruto de la causalidad, ni la suerte, ni la casualidad. Ella, escribió su propio destino, su vida duró 88 años, aprovechados hasta el último momento, negando su pasado oscuro y pobre.

Su padre era vendedor ambulante y su madre ama de casa, que murió de tuberculosis cuando tan solo contaba 12 años, su padre la abandona en el hospicio de Obazine, donde las monjas le enseñan a coser. Pero, ella no quería ser una modista cualquiera, y por eso decide que tiene que entrar en la alta sociedad, auque sea por la puerta de atrás. Aunque su espíritu no comulgue con el modus vivendi de la sociedad de la época, ni su forma de vestir, ni de ser, en su foro interno sabe, que los necesita como mecenas de su revolucionaria obra. Así nos cuenta: “durante mi infancia sólo ansié ser amada. Todos los días pensaba en cómo quitarme la vida, aunque, en el fondo, ya estaba muerta. Sólo el orgullo me salvó”.

Como costurera en la tienda que las monjas del orfanato le consiguen como empleo sabe que no llegará muy lejos por eso nada la detiene para convertirse en cantante en un cabaret durante más de tres años, ahí es donde comienza a relacionarse con las altas esferas. Su sobrenombre “Cocó” quizás venga de esta época en la que cantaba la canción del mismo nombre en los tugurios que la acogieron, o quizás el apodo que la puso su padre o quizás el que las monjas que la asistieron o también el apocope de “cocotte” (mantenida en francés).

Un día, llena una maleta de cartón con sus pertenencias y se planta en la casa del duque de Westminster, el cual la acoge, al principio por dos días, luego consigue hacerse imprescindible día a día. Cantando en las fiestas del duque, arreglándole las camisas, llenando sus momentos de soledad, sorprendiéndole en la cama en las noches como amante. Allí, en el palacio, Cocó comienza a desarrollar sus modelos de garçone y convierte el uniforme que arrastraba del orfanato, el vestido negro, en todo un clásico de la elegancia. Se atreve a romper corsés, desplumar sombreros, rasgar ballenas, deshacer rellenos… de las invitadas del duque. Siempre decía que “la elegancia significa sencillez y libertad de movimientos”.

En su estancia en el palacio del Westminster su inspiración fueron los uniformes de los mayordomos, de los mozos de cuadra, las ropas de caza de los adinerados amigos del duque, que probaba en ella misma, incitando a las mujeres que acudían de visita a probar ese nuevo estilo. Triunfa porque es una moda cómoda, simple… la guerra ha comenzado.

Y en una de tantas de las fiestas en palacio, Ettienne Balsan, el vividor que reparte sus atenciones entre la protegida de turno y los caballos le presenta al millonario Boy Capel. Y la impulsiva Cocó se escapa con él dejando una nota: “Mi querido Etienne, jamás podré devolverte la gentileza y la comodidad que me has dado”.

Cocó sigue al playboy tras la promesa de abrirle su ansiada tienda de sombreros en París, pero sobre todo de amor eterno, se casará con ella. Pero, el socialité, jugador de polo inglés Arthur “Boy” Capel, cumplió solo un parte del trato, éste prefirió casarse por conveniencia con otra mujer de alta alcurnia, si bien mantuvo a Chanel como amante. El éxito por entonces ya había cubierto a Cocó de lleno. Pero, le faltaba el amor, la esperanza que abrigaba de no terminar sus días sola, sin amor, sin cariño… sin Boy.

Se cuenta que tras un desfile el la invita a su cama tras irse su propia mujer, y ella le contesta: “hoy no me apetece, si hubieras esperado un poco te hubieras casado conmigo, con una celebridad… y no con ella, un título, un palacio”.

Pero, el destino se ocupó de poner fin a todo, suena el teléfono en el taller del Boulevard de Malesherbes que anunciaba la fatal noticia. Boy Capel había sufrido un accidente, no sería ni para la amante célebre y para la esposa con título nobiliario. El corazón de Cocó se vació cuando contemplo el coche volteado en la carretera, ningún hombre ocupó ya nunca su vida, su cama quizás… pero su corazón, ninguno.

Siempre negó su pasado humilde y marcado por la miseria, disfrazada siempre por el esnobismo, la elegancia, el glamour, que ella misma consiguió instalar en la adinerada clase que la acogió, financió y lanzó al éxito. Pero, ni sus trajes de orfanato, ni su look casual, ni su mítico perfume Chanel Nº5, ni sus cosméticos, ni el vestir a Brigitte Bardot, Catherine Hepburn, Jackie Kennedy, Elizabeth Taylor, Grace Kelly o Marilyn Monroe, ni la joyería de fantasía, mezcla de piedras preciosas y metales baratos, perlas, cadenitas a la cintura, ni sus trajes sastre, ni los broches de C entrelazada, ni las camelias…

Consiguieron borrar el rastro del amor que sentía por Boy Capel, el único que la negó lo que ella tanto deseaba; el amor eterno. Su primer gran amor, la dejó sin boda y además se atrevió a irse sin despedirse, todo un desplante para Madame Chanel.

Anuncios

One Reply to “DIA 21: COCÓ CHANEL”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s