DIA 17: era del Opus…


Mi amiga H me contó esta historia hace mucho tiempo y espero poderla reproducir tal y como me la contó.

H era monísima, bueno, más que eso, era impresionante, 1.80 de estatura, morena de raza, ojos verdes, un cuerpo que quitaba el sentido y de Sevilla… toda acento, poderío y color. Vamos, que se la rifaban en la universidad. Ella solo tenía ojos para Fran, al salir de clase siempre buscaba una excusa para estar con él, que si nos vamos a un concierto, que si hay una “mani”, que si me ayudas con el examen de física, que si Ana está fatal y necesita ayuda, que si nos tomamos un café para poner ideas en común para el trabajo fin de curso.

Siempre era H la que buscaba el momento para estar a su lado. Para verle aunque fuera unos minutos. Solo el estar a su lado le confortaba, la hacía sentirse plenamente una mujer. Todos en la universidad la deseaban, era la “top” deseada de toda la Facultad, pero, ella no era consciente, no se daba cuenta, ya que H solo vivía los vientos por Fran.

Siempre que quedaban se sentaba muy cerca de él, su indumentaria estaba perfectamente pensada y planificada para hacerse irresistible. Los escotes eran vertiginosos, sus minifaldas de infarto. Su carmín rojo cual volcán. Pero, nada, no sucedía nada. Y se agotaba el tiempo. El curso estaba a punto de finalizar. Perdería la oportunidad de verle a diario, cuando se licenciaran cada uno iría por su lado, y la magia se rompería. Y como la ilusión acompaña a la magia, eso ocurrió en esta historia, todo fue una ilusión.

H se había forjado en su mente todo un mundo de fantasía, un circo que no tenía nada que ver con la realidad. Para ella, Fran era su primer amor. Si a eso añadimos que ella tenía la seguridad de ser amada por todos los hombres con los que se cruzaba, H estaba convencida que el milagro iba a ocurrir. Pero, nunca llegaba el momento.

Llegó mayo, la encrucijada, solo quedaba un mes para terminar el curso, si el no lo hacía, sería ella la que le declararía amor eterno. Pensó, “estamos en épocas muy modernas, creo que no se escandalizará si le digo que no hay nada en esta vida más importante que él para mi…”. Así es que se lanzó.

Mientras tomaban un te al salir de clase H le miró a los ojos mientras le asía fuertemente por el brazo, de puros nervios que tenía, le apretaba fuertemente, hasta llegar, incluso a hacerle daño, pero… tenía que decírselo, tenía que contárselo, tenía que dejarlo salir de su corazón, todo aquello que sentía por él, por Fran.

Y así sucedió, H le soltó, así sin más: “Fran estoy tan enamorada de ti, me gustaría que fueras todo para mi, no he estado con otros hombres, hasta este mismo instante, solo he dedicado mi vida a estudiar, a formarme como persona, pero, cuando te vi en clase pensé, somos la pareja perfecta, tiene que ser mío. No imagino otra vida sin ti a mi lado”. Un silencio sepulcral dio la pauta a la escena. Los ojos de Fran estiraron hasta la máxima apertura, su corazón se aceleró hasta el punto que H notaba perfectamente su palpitar en el brazo por el que se mantenía unida a él, como el náufrago que se agarra a su tabla en medio del océano.

Mira H, yo… -le dijo Fran temblando-, si te digo la verdad no era consciente de esta devoción que sentías por mi, de hecho me parece que esta situación está resultando bastante incómoda para los dos. Eres una mujer de bandera, se que todos los hombres te desean y es para mi un honor que hayas pensado que compartiría mi vida contigo. Pero, no se si sabes que me debo a otros designios que van más allá del amor, que desde que nací, mi destino conyugal ya estaba escrito, que no soy quién para decidir con quién construiré una familia. Mi hogar estará donde mi familia decida que debe estar  y yo no soy quién para tomar esas decisiones. Tengo que pedirte perdón, por si en algún momento te he dado esperanzas o hayas llegado a pensar que podría haber algo entre los dos, pero, no ha sido mi intención. Lo siento tanto”.

H no daba crédito a lo que oía, no podía imaginar que esas palabras salieran de la boca de Fran, era algo inconcebible, algo inexplicable, pero estaba sucediéndole a ella. No le había negado su amor, no le había reconocido que amara a otra, no había declarado homosexualidad, (cosa que ella había llegado a pensar en alguna ocasión)… simplemente, le había dicho que “otros decidirían por él”, no daba crédito, “¿qué otros serían aquellos que le imponían sin resistencia por su parte la persona a la que debería amar, la madre de sus hijos y el pilar de su hogar?”

Tras su graduación, un amigo común, le desveló el gran secreto, Fran pertenecía a La Obra, serían ellos, los que decidirían por él, su destino en el amor. Nada que hacer. H aún sigue buscando, porque está convencida, que después de Fran nadie podrá llenar su corazón como el lo hacía.

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One Reply to “DIA 17: era del Opus…”

  1. Jo si seguimos así nunca acaban las historias bien, por h o x b… Y además siempre es x los hombres…joder que desperdicio… Y a mi que eso no me pasaba de joven yo no podía decir no ni a a,b,c,d,e,f,g,h,i,j,k,l,m,n,ñ,o,p,q,r,s,t,u,v,w,x,y,z….. Por que seraaaa……me voy a tratar mi absertividad….jijiji

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