DIA 15: el agujero…


Los tres largos años que duró su encierro en aquel oscuro escondrijo habían mermado sus defensas naturales, por lo que habitualmente caía enferma. Sus cabellos antes de lograr una longitud conveniente caían irremediablemente. Sus uñas se desquebrajan como si de una oblea se tratasen. El sufrimiento había dejado su huella en unas profundas ojeras, que le provocaban aparentar la cuarentena, cuando tan sólo contaba los veintitres años.

Cuando Jude y su familia dejaron el escondrijo del gueto tras terminar la guerra decidieron empezar una nueva vida. Pensaron que sería mejor no volver a hablar de ese terrible infierno. El 2 de septiembre de 1945 sería el cumpleaños de todos ellos. Jude había entrado en el “agujero” con dieciséis añitos, en plena esfervescencia hormonal, con el ansía de la juventud de comerse el mundo, quería estudiar medicina, era la líder de su clase, quizás por su inteligencia, quizás por su bondad… quizás, por su destino, del que se veía segura de poder controlar.

Pero, el “agujero” lo había cambiado todo… las cosas se precipitaron, su padre era un reconocido joyero; su madre, sus labores; Jude, hija única, mimada, cuidada, amada, el más bello tesoro de sus padres. Pero, todo se precipitó… una mañana la tienda amaneció marcada, la siguiente, las marcas debían llevarlas en la ropa, luego, no podían entrar en muchos sitios restringidos a los judíos… no quería… no podía recordar. Su madre le había aconsejado que imaginara que esos 5 años nunca habían pasado, debería interiorizar que era como un paréntesis, ella siempre con una sonrisa le decía, “hija, una persona, vive unos 85-90 años o más… ¿verdad? piensa que solo han sido 5 años, piensa que no es ni un cinco por ciento de la vida”. Todavía nos queda el 95% restante, tenemos que aprovecharlo. Tenemos que vivir todos los segundos, minutos, horas, días, que nos han robado”.

Pero, las noches estaban llenas de pesadillas, de oscuridad, de alarmas de bombas que retumbaban en su cabeza. Se sentía ultrajada, robada, le habían quitado la mejor parte de su vida, su juventud, pero al menos, no le habían quitado la vida. Durante el encierro en el gueto su situación había sido privilegiada, ya que no sufrieron como aquellos que vivían en la superficie. Al salir, repartieron todas las joyas y el dinero que se habían escondido con ellos entre todos los que les habían cuidado y mantenido. Jude muchas veces se había sentido como un faraón enterrado en vida, con toda su fortuna, sí, pero enterrados en vida durante cinco años, sin ver la luz, sin oler las flores frescas, ni los tomates de su huerta… Tenían que dar gracias, su pueblo al estar en un rincón apartado de la capital al menos había conservado a casi toda la población y no hubo ningún traslado a campos de concentración como en otros lugares. Aún así, ya nada sería igual.

Un día su padre vino con tres billetes de tren y dijo que era mejor que se fueran de allí, que no soportaba el recuerdo de lo padecido y que era mejor empezar una nueva vida de verdad. Tras el tren cogieron el barco que cruzaría sus vidas a un nuevo mundo. El trasatlántico entraba en el puerto de Nueva York un 2 de septiembre del 46, un grito de celebración por el aniversario de una nueva vida, más allá del infierno, más allá del “agujero”. La inteligencia de su padre, y su buen hacer hicieron que de nuevo todo fuera viento en popa, atrás quedaba el holocausto del viejo continente, en este nuevo mundo, tierra de oportunidades, la pena parecía tan lejana, que paliaba el dolor de las heridas. Era como si la sal del océano que les separaba de su tierra hubiera conseguido cicatrizarlas.

Jude abandonó su idea de estudiar medicina y se matriculó en el conservatorio. La música, durante el encierro, había sido su salvación. El “agujero” estaba en el sótano de la casa del profesor Mo, que siguió tocando todas las noches bellas melodías, en su viejo piano. Cuando las teclas martilleaban Jude sabía que un nuevo día había terminado, que habían conseguido sobrevivir un día más.

Fue en el segundo año de violín, cuando sus miradas se cruzaron. Era alto, muy alto, rubio, redondos ojos azules y la cara pálida. Jude le miraba he imaginaba que un día se chocaba con él,  las partituras volaban por los aires, se agachaba a recogerlas y al incorporarse, sus labios se encontraban y no podían evitar fundirse en su primer beso. Desde que tenía este pensamiento había conseguido aplacar sus terribles pesadillas y sus ojeras se habían ido fundiendo poco a poco. Su débil salud le daban un toque de fragilidad que la hacía muy atractiva.

Y de pronto un día, sucedió, tal y cómo ella lo había soñado, llegaba tarde a clase de solfeo, corría por el pasillo de la cuarta planta y topetazo. Partituras volando por el aire y el beso. Su primer beso, incontenible, a sus veinticinco años, inocente, verdadero, sin tapujos, madurado en la imaginación y el destino que de nuevo se cruza y esta vez parece girar en el sentido que ella había planificado.

Tras las clases se encontraban en en viejo café de la esquina del conservatorio, compartían pastel de manzana, te, melodías,  sinfonías, compases, valses,  compases, notas, miradas, contrapuntos, compases, fas sostenidos, bemoles con y  sin silencios… Y llegó el  fatídico día que el pasado salió a relucir, y decidieron poner su historia sobre el mantel. En el oído  de Jude volvieron a estallar las bombas, los disparos, los gritos tan solo por dos palabras, ¿por qué no podían haber seguido hablando del presente, de esas melodías, sinfonías, compases, valses, compases…¡no!, ¡no!… se hizo el silencio, tras la frase pronunciada. “Soy alemán, emigramos aquí hará…”.

Jude no le dejó terminar, no quería escuchar más. Corrió, corrió, corrió, calle abajo… y mientras sus lágrimas se clavaban como cristales en sus mejillas, maldecía, al cruel destino, ¡no!, ¡no!, ¡no!, su primer amor… ¿su verdugo?.

Anuncios

2 Replies to “DIA 15: el agujero…”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s